-
Mis vacaciones laborales (1)
Fecha: 07/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: SaulOsorio, Fuente: CuentoRelatos
... en medio de los dos. Se detuvieron en recepción, al parecer todavía sin habitación asignada. Yo seguía conversando con Ernesto y Grecia, pero de rato en rato los observaba. Una situación me llamó la atención: Sergio, estando detrás de Pamela, la abrazó pasándole un brazo por el cuello mientras reía junto a Julio. De lejos podía parecer un gesto amistoso… pero algo en la naturalidad de Pamela me inquietó. Como si no le molestara que la abrazara así. La conversación con Ernesto fluyó; recuerdos del colegio, anécdotas, incluso temas personales que creía superados. Me distraje tanto que cuando levanté la mirada, ya no vi a ninguno de los tres. “Otra pequeña vuelta hasta esperar la habitación”, pensé. Pasaron 20, 30 minutos. Seguía sin verlos. Pensé que por fin les habían dado la habitación. Pero… ¿por qué no me avisaron? No sabía ni en qué piso estaban. Me limité a seguir conversando mientras esperaba. Unos 15 minutos más tarde vi la cara de Julio bajando por las escaleras. Julio: ¡Saúl! Ahí estás… Nos acaban de dar la habitación, vamos. Me despedí de Ernesto y Grecia deseándoles lo mejor. Recién ahí me di cuenta de que había pasado casi una hora. No se sintió así, pero aun así no me gustaba nada que justo Julio viniera a buscarme. Subimos al piso 5 donde se encontraba nuestra habitación. Al llegar, la sorpresa fue inmediata: Sergio y Pamela estaban sentados en el sofá, viendo televisión. Sobre la mesa de centro, un vino a medio tomar y tres ...
... copas. Definitivamente, no los habían llevado recién a la habitación. Entré y conversamos un momento mientras Pamela sacaba una copa más. Todo parecía bien, aunque notaba cómo Sergio mostraba interés en ella: la miraba con insistencia, le hablaba con una cercanía inusual. Pamela tampoco estaba nada tímida, incluso conmigo ahí presente. Conozco a mi esposa, sé cuándo alguien le atrae. Yo ya estaba cansado por el día, y aquello me incomodaba aún más. Julio, por supuesto, lo notó y me “botó” con la mejor excusa. Julio: Es cierto, Saúl, ¿mañana tenemos la reunión verdad? Yo: Don Teodoro no me comentó nada de eso, pensé que lo había conversado contigo. Julio: Si hombre, es mañana. ¿Hiciste el contrato? Yo: No, no sabía que me tocaba hacerlo. Julio: ¿Y quién más va a hacerlo? –todos rieron–. Ven, cholo, vamos a hacerlo. Ahora no solo tenía que quedarme más tiempo despierto, sino que debía hacer un contrato, casi a medianoche. Nos levantamos, me excusé con Sergio, quien sonreía con sorna ante mi formalidad, y en una mesa cerca de la cocina nos sentamos a trabajar. Pasaron unos cinco minutos cuando Julio me preguntó sobre Sergio. Yo: Parece bastante alegre, en exceso si me preguntas. Pero aun así buen tipo… me sorprende que sea amigo tuyo. Julio: Sí, sí, claro… aunque esos dos ya están tomando de más. Pero a ti no te preocupa, ¿verdad? Otra indirecta que me heló. Sospechaba que Julio sabía que yo era consciente de su amorío con Pamela. Me quedé sin respuesta ...