1. Mis vacaciones laborales (1)


    Fecha: 07/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: SaulOsorio, Fuente: CuentoRelatos

    ... nuevamente.
    
    Julio: Voy a vigilar por allá, sí. Me lo agradeces luego.
    
    Así, sin más, me quedé haciendo el contrato solo, mientras ellos tres reían y brindaban. Yo solo quería acabar cuanto antes; estaba exhausto. Pero algo de su conversación me sacó de la concentración.
    
    Sergio: Y dime, Pamelita… ¿también eres peruana como este compa?
    
    Pamela: Claro que sí, limeña de nacimiento.
    
    Sergio: ¡Ah, con razón! Las limeñas tienen esa cosa… ese saborcito distinto. – la miró de arriba abajo, sirviéndole otra copa -.
    
    Pamela: – sonriendo, bajando la mirada a la copa – ¿Y cómo sabes tú de eso?
    
    Sergio: Porque se nota. Nomás de verte, cualquiera sabe que eres de las que dan ganas de probar despacito.
    
    Julio: ¡Jajaja! No te pases, cabrón. – lo dijo riendo, pero sin detenerlo.
    
    Sergio: ¿Qué? Si tú mismo me dijiste que venías con una amiga guapísima… y no mentiste.
    
    Pamela: – con tono juguetón – Amigo guapísima, ¿eh? Vaya presentación la tuya, Julio.
    
    Sergio: – con malicia – Pamelita es muy bella, carita de ángel… aunque de fiera también, quién sabe. – los tres estallaron en risas -.
    
    ¿Había escuchado bien? Entre el trago y lo bajo que hablaban, me pareció un comentario fuera de lugar para alguien que sabía que era casada.
    
    Julio: No, pero eso sí es cierto, carnal… lo de “bella”, ojo. Jajaja.
    
    Con eso confirmé que ya hablaban en doble sentido. Pamela solo reía; no sabía si por cortesía o porque el vino ya le hacía efecto.
    
    Sergio: Ha tenido el privilegio ...
    ... de haber hecho control de calidad mi carnal, me parece. Jajaja.
    
    Julio: Bueno… – al notar que lo miraba, se detuvo -. No puedo dar detalles. Jajaja.
    
    Sergio: ¿Es cierto? – decía sorprendido, mirando a Pamela que estaba de espaldas a mí -.
    
    Pamela bajó la mirada no respondía, pero algo hizo – un gesto, una sonrisa – … que bastó para que los dos estallaran en carcajadas.
    
    Pamela: – se echó hacia atrás en el sofá, riendo con nerviosismo cómplice – Ay, Dios mío… ustedes sí que saben cómo hacer sentir incómoda a una mujer.
    
    Yo alcé la cabeza y Sergio notó mi rostro.
    
    Sergio ¿Por qué la cara, Saulito? ¿Aún no has tenido el privil…?
    
    Antes de que terminara la frase, Julio casi gritó:
    
    Julio: ¡¡¿Cómo vas?!! ¿Ya terminamos?
    
    Entendía que estaba tomado, pero no era excusa para hablar así de mi esposa, y menos delante mío. No iba a hacer un escándalo por solo una noche que nos íbamos a quedar.
    
    Yo: Sí, ya es todo… ¿Mi rostro? Solo estoy cansado – respondí, acercándome -. Agradezco tu hospitalidad, Sergio, pero ya nos iremos a descansar.
    
    En eso Pamela se levanta diciendo que iba al baño.
    
    Sergio: No te preocupes, Saulito. Eres un peruano de portada con ese léxico. Jajaja. Vaya a descansar si está cansado, mi carnal.
    
    Julio: Es qué ya es algo tarde de hecho… y todos iremos a descansar mi carnal.
    
    Julio se me adelantó; sorprendentemente estaba de mi lado en esa.
    
    Sergio: ¿Pero qué aguafiestas te volviste, Julio? ¿Tú decides por todos ahora, güey?
    
    Julio: ...
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