1. La familia del marido de mi hermana (19)


    Fecha: 15/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... pequeño sujetador, de color celeste, pudiera sujetarlas, y las pequeñas braguitas tan solo cubrían el bulto que formaban los atractivos gajos de su chochito.
    
    Me toqué la polla instintivamente al sentir un par de latidos bajo los calzoncillos.
    
    - ¡Estás preciosa! – exclamé en un impulso incontrolado.
    
    Su sonrisa de agradecimiento aumentó la belleza de su bonita cara, ya sin gafas y con su precioso pelo hondeando por las mejillas.
    
    - Pues quítate los calzoncillos para que yo pueda admirar tu precioso rabo. – me soltó con desparpajo devolviéndome el halago.
    
    Me los quité sin levantarme del sofá y los lancé al sillón cercano. Ella se quitó el sujetador de forma sexi y sus preciosas tetas afloraron desnudas botando sobre su pecho. Los pezones se veían robustos y duros, y casi babee mirándolos. Dio otro trago al ron y se acercó hasta mí para arrodillarse entre mis piernas sobre la gruesa alfombra que cubría el suelo. Me miró con esa deliciosa picardía dibujada en su rostro y me susurró como si fuese un secreto.
    
    - No voy a parar hasta tragármela entera. – esbozó una risita inaudible.
    
    - Puedo entender que no lo hagas siendo tu primera vez. – intenté quitarle importancia.
    
    - He visto en el vídeo cómo Antonio le agarraba la cabeza a Gertru y tiraba de ella. Quiero que me hagas lo mismo.
    
    En ese momento el despecho rebosaba por todos los poros de su piel, pero no era el momento.
    
    - Tranquila. Si eres capaz de tragártela entera el resto vendrá por si ...
    ... solo.
    
    Inclinó la cabeza y, agarrando con decisión en duro miembro, abrió la boca y comenzó a engullir carne. Metí mis manos entre sus tetas ya las abracé con delicadeza para rozar los duros pezones con las yemas de los dedos. – Ummmgg… - gimió al notar esa sensación placentera. Sus carnosos labios fueron avanzando por el endurecido tronco hasta llegar el capullo a su garganta. Otra vez noté esa barrera estrecha, pero está vez no dio síntomas de arcadas. Continuó lentamente con el avance, y el placer recorrió todo mi cuerpo al sentir cómo el duro glande se introducía por esa cueva estrecha repleta de humedad y calor.
    
    - Oooooh… Sara… Lo estás consiguiendo y… no sabes el placer que me da…
    
    Le apreté más las tetas y presioné los pezones. Eso y mis palabras parecieron animarla más, y se agarró con las dos manos a mi culo para seguir avanzando. Lo hacía con dificultad, y muy poco a poco, pero el placer cada vez era mayor. Pensé que era el momento de utilizar la jerga guarra y grosera que otras veces me había pedido. Le apreté más las tetas y le susurré.
    
    - Eres una zorra maravillosas y me encanta tu boca ansiosa y reventarte tú cerrado culito.
    
    Intento aumentar el ritmo, pero con tanta carne llenando su boca le era difícil, aunque eso fue un síntoma de que le había gustado y excitado lo que le había dicho. Mi mente se retorció y se me ocurrió algo más duro.
    
    - Se moriría de celos el cerdo de tu marido si viese lo puta que eres tragándote todo mi rabo.
    
    Su reacción fue inmediata. ...
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