1. La familia del marido de mi hermana (19)


    Fecha: 15/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... te dije que no hubo amor ni deseo desde el principio.
    
    Me tranquilizó oír eso, pues mi intención no era su separación. Había mejores formas de joder al miserable senador.
    
    Acaricié su cara y sus bonitos pechos mientras la besaba profundamente. Bajé con la mano por su plano vientre hasta llegar a su chochito, que todavía rezumaba flujo casi encharcándolo. Al sentir mis dedos pasar por la mojada vulva, se estremeció.
    
    - Ummmgg… No sé lo que me pasa pero… es tan delicioso. Cualquier roce de tus manos me hace estremecer, y es algo que me encanta, y que… ya no quiero dejar de sentir.
    
    - Entonces… ¿estás dispuesta a que haya más días como este?
    
    - Días, semanas y meses. – me besó con pasión sintiendo mis dedos acariciar su vulva.
    
    El deseo era mutuo, pero necesitaba saber que no me iba a fallar, sexualmente hablando. Que aceptaría cualquier cosa que la pidiese, y tenía que comprobarlo antes de putear a Antonio.
    
    - ¿Tienes cremas corporales, o aceites?
    
    Me miró sonriente, pero con cara de no saber qué quería.
    
    - Por cremas y aceites no será, tengo un armario lleno. – hizo una pausa mirando mi sonrisa de cabroncete - ¿Para qué las quieres?
    
    Introduje dos dedos levemente en su chorreante vagina.
    
    - Oooooh… Diosss…
    
    - Para suavizar tu culito. Querías probarlo todo y ha llegado el momento.
    
    Noté que se ponía algo nerviosa, pero se levantó sin perder la sonrisa y admiré su precioso cuerpo desnudo mientras llegaba hasta la puerta de la casa. A los pocos minutos ...
    ... apareció con tres tarros entre las manos. El bamboleo de sus deliciosas tetas hizo que latiese mi polla, todavía erecta.
    
    - Creo que cualquiera de estas servirá.
    
    Me levanté y la llevé hasta la valla que daba al pequeño acantilado. El sonido de las olas al romper sobre las rocas era la mejor música que nos podía acompañar en el acto. La iba a atravesar su culito por primera vez.
    
    Escogió uno de los tarros, el que le pareció más apropiado y lo dejó abierto sobre la valla. Apoyó las manos sobre ella y se inclinó levemente mirando a las plateadas olas iluminadas por la luna. Unté un par de dedos con la crema y comencé a frotarlos entre la raja de su culito, con suavidad. El estrellado agujero palpitó al sentir los dedos pasar por él.
    
    Su cuerpo dio un leve estertor y supuse que era por los nervios que la atenazaban en ese momento.
    
    - Tranquila cariño, seré muy delicado.
    
    Froté con uno de mis dedos impregnados en crema en el centro del cerrado agujero y poco a poco la oscura caverna se fue abriendo.
    
    - ¿Te gusta?
    
    - Ufff… De momento es placentero y… me está gustando más de lo que esperaba, jijiji.
    
    La punta del dedo penetró con suavidad y los latidos del anillo se hicieron más rítmicos. Ya era el momento de penetrar más profundamente, pero lo aderecé metiendo parte de la polla en su chochito.
    
    - Oooooh… Eso no me lo esperaba. – se inclinó más.
    
    Comencé a penetrar ambos agujeros a la vez; uno con la polla y el otro con el dedo. Sus gemidos surgieron de nuevo ...
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