1. La familia del marido de mi hermana (19)


    Fecha: 15/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... ahogados por el sonido del mar.
    
    - Oooooh… Diosss… Qué me haces…
    
    No contesté, y continué con las rítmicas penetraciones. Al momento mi dedo se metía entero en su culito sin recibir la menor queja. Todo lo contrario, su cuerpo se mecía acompañando mis movimientos y sus gemidos se hacían más sonoros.
    
    Miré si precioso culo abierto iluminado por la luz de los farolillos. Era delicioso para la vista ver la orla sonrosada formando un agujero redondo y perfecto. Mi polla entraba y salía de su coño babeante con suavidad y su espalda se curvaba cada vez que la dura carne la penetraba.
    
    - Oooooh… Me gusta, me gusta… - dijo sin que la preguntase.
    
    El tamaño de un dedo no era nada comparado con el grosor de mi polla y comencé a presionar con dos.
    
    - Ahhhhg… - se quejó levemente al sentir cómo la piel de su orto se expandía para dejar paso a los dos dedos.
    
    Solo había metido las puntas, y volví a untarlos de crema antes de seguir. Eso hizo su efecto, y al momento entraban las primeras falanges de los dos dedos. Su respiración se agitó al igual que los latidos del sonrosado agujero. Moví las caderas haciendo que mi polla penetrase profundamente en su vagina y comenzó a temblar gimiendo con fuerza.
    
    - Aaaaaah… Cómo me gusta, cariño… Aaaaaah… Vas a hacer que me corra de nuevo… Aaaaaah…
    
    Mi polla entraba y salía de su abierto chochito a una velocidad constante, y los dedos entraban más profundamente en su recto. Lo estaba haciendo bien, de forma delicada, pero decidida, y ...
    ... el precioso agujero de su culo se dilató poderosamente al girar los dos dedos en su interior. Sus gemidos eran ya acelerados y constantes, y con un par de empujones secos, clavándole la polla hasta el fondo, el orgasmo recorrió su cuerpo sudoroso provocándole fuertes espasmos de nuevo y alaridos de placer.
    
    - Ahhhhg… ¡Por diosss…! ¡Qué me haces…! Ahhhhg…
    
    Era el momento. Saqué la dura polla de su coño, que chorreaba de nuevo, y apunté el capullo en el centro del enrojecido agujero. Una suave presión y su precioso culo lo engulló como una boca hambrienta. El sonido de su voz cambió de repente volviéndose más profundo y gutural.
    
    - Oooooooooh… ¡Qué rabo, dios mío! ¡Cómo lo siento!
    
    Sus hermosos glúteos se abrieron y temblaron como dos flanes. Puse las manos sobre ellos para sentir la vibración de su tersa carne mientras sentía y disfrutaba del enrojecido agujero engullendo carne, la dura carne de mí verga.
    
    - ¿La sientes? – le pregunté como algo retórico, pues ya lo había dicho, pero quería oírla de nuevo.
    
    - Oooooooooh… ¡Joder, que si la siento!
    
    Sus piernas temblaban afianzadas sobre el suelo y sus brazos se tensaban apretando las manos con fuerza sobre la valla. El anillo de su culo se cerraba a intervalos provocando una fuerte presión sobre mi polla, y esa sensación era aún más excitante.
    
    - ¿Te hago daño?
    
    - Oooooooooh… ¡No, no! – casi gritó – Pero es una sensación… rara, que nunca había tenido antes.
    
    - Relájate. Seguiré muy despacio.
    
    - ¡Si, si! La ...
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