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La familia del marido de mi hermana (19)
Fecha: 15/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... quiero toda dentro, como se la metiste a mi hermana. Moví las caderas con suavidad a la vez que le abría los glúteos con las manos. Nunca había disfrutado tanto de una sodomización. - Aaahh… Tienes un culo precioso, Sara, y no sabes lo que estoy disfrutando abriéndotelo. Quería que supiera lo que me estaba gustando, y lo que estaba disfrutando rompiéndola el culito. - Oooooooooh… ¿Te gusta más que el de Marta? – me sorprendió con esa pregunta inesperada. - Mucho más, cariño. El tuyo es mucho más bonito. - Pues ella me dijo que te volviste loco follándoselo dándole unos pollazos tremendos. Y a mí no me estás haciendo lo mismo. - ¿Quieres eso? ¿Qué te lo reviente? - Siiii. Quiero oírte gritar lo que te gusta reventármelo y lo… zorra que soy. Quería ser suave y tierno, pues eso es lo que me inspiraba Sara, delicadeza y ternura, pero la excitación la había desatado y en ese momento lo que su mente le pedía era ser una buena zorra. Apreté con más fuerza y la verga se fue abriendo paso entre su cerrado recto. No se relajaba, como le había pedido, y la tensión de su cuerpo cada vez era mayor, al igual que la presión de su recto sobre mi polla, lo que me provocaba mayor placer. - Ahg… Eres una putita deliciosa, cariño, y me encanta reventarte el culo. – le dije bombeando con más fuerza. La dura carne fue penetrando hasta introducirse entera en su recto provocando un deseo salvaje en mi cerebro. Ya no me corté, y embestí como un animal con el ...
... clímax aflorando en mi cabeza. - Ahgg… ¡Me encanta tu culo, “puta”!. ¡Y te lo pienso llenar de leche todos los días! - Ahhhhg… Siiii… Quiero tu polla… Deseo tu polla y tú leche dentro de mi… Ahhhhg… Ya no pude más, y la verga comenzó a soltar chorretones de leche al compás de cada embestida. Los dos gritábamos como posesos, yo de placer, un placer delicioso y extremo, y ella... no lo sé. Cuando la leche se acabó, dejé de empujar. Me quedé jadeante tras ella sin apenas fuerzas. Mi polla seguía en su precioso culo aunque la presión de su recto había cedido. Ella seguía inclinada, con la respiración agitada, y le acaricié los dos preciosos meloncitos y subí por su espalda hasta llegar a la cabeza. Enredé mis dedos entre su pelo y tiré de él para que se incorporase. La abracé hasta llegar con las manos a sus estupendas tetas y las apreté con suavidad mientras la besaba en el cuello. - Ha sido delicioso, cariño. – le susurré tras la oreja. - Para mí ha sido… brutal. Cómo dice Marta, esto si que me ha puesto como una perra, jijiji. Mi polla fue perdiendo consistencia y su culito acabó de expulsarla. La leche también empezó a salir y a chorrear entre sus piernas mojadas. - Creo que nos vamos a tener que dar una buena ducha. – le susurré entre besos. - Y tanto, porque hasta me he meado, jijiji. - ¿Te has meado? – le pregunté emitiendo una risita. - Bufff… Es que cuando me la metes con tanta fuerza he tenido unas sensaciones que no se explicar, y como si ...