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La familia del marido de mi hermana (19)
Fecha: 15/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... en marcha llegó el camarero para atendernos y le di la vuelta al móvil para dejarlo sobre la mesa. Noté cómo Sara se molestaba por esa interrupción y pensé que eso era bueno para mantenerla inquieta y expectante durante la comida. El camarero nos tomó nota y se fue, y la inquietud de Sara se hizo patente. - Venga, enséñamelo. – me pidió impaciente. - Creo que este no es el mejor sitio. Los comentarios que hace Antonio en el vídeo no son muy agradables. Me miró con ojos felinos, como una gata furiosa a punto de atacar, pero acabó relajando las facciones de su cara. - De acuerdo. Puedo esperar hasta después de comer. – me dijo altiva demostrándome que era capaz de manejar sus impulsos agresivos. La comida fue bastante silenciosa mientras yo sonreía por dentro sin que me lo notase. Yo comía despacio, pero ella lo hacía deprisa, como para que se acabara antes. Cuando acabamos de comer, salimos y nos acomodamos en los asientos del coche que estaba aparcado casi en medio del campo, pues el restaurante estaba a las afueras del pueblo. - ¿Este sitio es suficientemente adecuado para ver y escuchar el vídeo? – preguntó con sorna, pero sin poder ocultar su impaciencia. Sonreí y saqué el móvil. Puse el vídeo en marcha y lo posé sobre el salpicadero. Sara clavó sus ojos sobre la pantalla intentando que su cara fuese impasible, pero poco a poco sus gestos comenzaron a traicionarla, sobre todo cuando oía la voz de Antonio decir cosas como, “dale duro, que a ...
... esta puta la gusta que la taladren”, o, “te voy a dejar el culo al rojo vivo, zorra”. Aguantó estoicamente los más de veinte minutos que duró el vídeo, viendo cómo su marido se follaba la boca de Gertru tirando del pelo de la mujer como un cerdo salido y prepotente, y después, se la follaba por el culo diciéndole todo tipo de groserías y barbaridades. Pensé que en cualquier momento rompería a llorar, pero no lo hizo. Tan solo apareció un pequeño brillo en sus ojos por sus lágrimas contenidas. - La verdad, es que hubiera preferido no mostrártelo. – le dije cínicamente. - ¿Y haberme mantenido engañada? – replicó con desprecio – Es mejor conocer la verdad que cerrar los ojos para no verla. – hizo una pausa mirando el extenso campo a través de la ventanilla – Suponía que había tenido alguna aventura, pero no me podía imaginar que fuese así. No dije nada y le permití que siguiese pensando y serenándose. - Demos un paseo. – le sugerí al ver que se había colapsado. Salimos del coche y comenzamos a caminar por un sendero entre árboles. - ¿Cómo has conseguido ese vídeo? – reaccionó por fin. - En casa de Gertru. Su marido se lleva, a los supuestos amigos, y de alguna manera la ha convencido para que folle con ellos. Quieres ascender en el partido y ha llenado la casa de cámaras para grabar esas fiestecitas pensando que en algún momento podría beneficiarse de las grabaciones. - Eso me parece ser aún más cerdo que Antonio y el resto de amigos que lleva. - Sin ...