1. El Juego Oscuro del Tabú - Parte 3


    Fecha: 18/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: LaDiablita, Fuente: TodoRelatos

    El aroma a asado y vino tinto llenaba la casa cuando Astrid cruzó el umbral, abrazando a sus padres después de tanto tiempo. Su madre, una mujer de rostro dulce y cabello plateado, la recibió con besos efusivos.
    
    —¡Mi niña! Qué sorpresa tan maravillosa —sus manos cálidas acariciaron su rostro—. Estábamos preparando la noche de póker mensual, pero la cancelaremos ahora que llegaste.
    
    Su padre, un hombre robusto con ojos astutos, asintió mientras servía un whisky.
    
    —Sí, mejor así. Con mis amigos no hay moderación cuando empiezan a perder —su risa era áspera, pero su mirada recorrió a Astrid de manera extraña.
    
    El teléfono vibró en su bolsillo.
    
    "Que la fiesta no se cancele. Participarás."
    
    Astrid tragó saliva, los dedos apretando el dispositivo.
    
    —No... no hace falta cancelar —dijo con voz ligeramente quebrada—. Me encantará ver cómo juegan.
    
    Sus padres intercambiaron una mirada rápida antes de sonreír.
    
    —¡Magnífico! —rugió su padre, sirviéndole una copa—. Será una noche inolvidable.
    
    La cena transcurrió entre anécdotas familiares y preguntas sobre sus estudios, pero Astrid apenas podía concentrarse. Cada bocado sabía a culpa, cada sorbo de vino le recordaba lo que había hecho en el camión.
    
    Al caer la noche, comenzaron a llegar los invitados. Primero el señor Rojas, abogado de su padre, acompañado de dos mujeres: una rubia madura con vestido escotado hasta el ombligo y una joven tímida que no apartaba los ojos del suelo.
    
    —Mi esposa Claudia y mi ...
    ... sobrina Luciana —presentó con una sonrisa que no llegaba a los ojos.
    
    Luego vino el ingeniero Márquez, llevando del brazo a una morena altísima con tacones que hacían eco en el piso de madera.
    
    —Mi secretaria personal —aclaró mientras la mano se deslizaba por su espalda—. Victoria es... muy buena para los números.
    
    Astrid observó cómo su madre servía tragos sin inmutarse, cómo su padre reía con ganas al ver llegar al contador Suárez... con dos gemelas idénticas vestidas solo con corsés y medias.
    
    —¡Las nuevas fichas de mi colección! —anunció el hombre, haciendo girar a las chicas como trofeos.
    
    El aire se espesó cuando comenzó el juego. Las apuestas no eran en dinero, sino en prendas... y personas.
    
    —Dos mil y tu secretaria —dijo su padre, arrojando fichas sobre la mesa.
    
    Márquez palideció, pero asintió. Cuando perdió, Victoria fue conducida a la habitación contigua por el señor Rojas sin que nadie protestara.
    
    Astrid sintió náuseas.
    
    —¿Qué... qué clase de juego es este? —preguntó a su madre, que limpiaba vasos con calma sobrenatural.
    
    —Tradición de viejos amigos, cariño —respondió mientras el siguiente round comenzaba.
    
    Todo se volvió surrealista cuando su padre perdió la mano principal.
    
    —La esposa —declaró Suárez, señalando a la madre de Astrid con su puro.
    
    —Las reglas son las reglas —su padre se encogió de hombros, besando a su mujer antes de que el abogado Rojas la tomara del brazo.
    
    —Vamos, Rosario. Tienes que pagar nuestras deudas —murmuró ...
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