1. El Juego Oscuro del Tabú - Parte 3


    Fecha: 18/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: LaDiablita, Fuente: TodoRelatos

    ... frente a él con una sonrisa de lobo satisfecho.
    
    —Veinte mil y las gemelas —anunció su padre, arrojando las fichas al centro con un gesto teatral.
    
    El contador Suárez, ahora sin sus preciadas acompañantes, palideció visiblemente.
    
    —No puedes ser tan afortunado dos veces seguidas, Ramírez —gruñó, igualando la apuesta.
    
    Las cartas se revelaron con tensión dramática. Un fulgor triunfal iluminó los ojos de su padre al mostrar un póker de ases.
    
    —Parece que la suerte está de mi lado esta noche —rio, levantándose para abrazar a las gemelas que se acercaban como perritas sumisas—. Disfruten el juego, caballeros. Volveré pronto.
    
    Astrid lo vio desaparecer escaleras arriba con una chica en cada brazo, los tacones de las gemelas repiqueteando en sincronía. Se acercó a su madre, quien observaba la escena con una copa de vino en mano y los labios húmedos.
    
    —Mamá… ¿esto es normal para ustedes? —preguntó en voz baja, fingiendo ajustar el vestido que ya no cubría mucho.
    
    Rosario giró hacia ella, los ojos brillando con una mezcla de nostalgia y lujuria.
    
    —Querida, esta es una tradición antigua en la familia de tu padre —explicó, acariciando su cabello como cuando era niña—. Y a mí… me encanta.
    
    Tomó un sorbo prolongado antes de continuar:
    
    —Esta es solo una fiesta semanal pequeña. Una vez al mes hacemos un torneo importante donde vienen socios de todo el país. Ahí es cuando las apuestas se vuelven… interesantes.
    
    Astrid sintió un escalofrío recorrerle la espalda. ...
    ... Antes de poder preguntar más, un estruendo de sillas llamó su atención. Su padre regresaba al salón, el pelo despeinado y la camisa abierta, mientras las gemelas desaparecían hacia la cocina con sonrisas cómplices.
    
    —¿Listos para perder de nuevo, muchachos? —bromeó, retomando su asiento.
    
    La partida continuó con intensidad creciente. Astrid observó cómo su padre apostaba con audacia temeraria, bebiendo más de la cuenta, sus miradas hacia ella cada vez más prolongadas. Hasta que llegó la mano crucial.
    
    —Todo o nada —desafió el señor Rojas, mostrando un color al corazón.
    
    Su padre mostró sus cartas con gesto derrotado.
    
    —Flush menor. Mierda.
    
    Rojas se levantó lentamente, ajustándose el reloj de oro mientras su mirada recorría a Astrid de pies a cabeza.
    
    —Me llevo a la cachorra otra vez —anunció, señalándola con su puro—. Pero esta vez… prefiero privacidad.
    
    Astrid sintió que todas las miradas se posaban sobre ella. Su padre asintió con gesto resignado, pero sus ojos ardían con algo más complejo.
    
    —Solo recuerda las reglas, Rojas —advirtió con voz extrañamente tensa.
    
    El abogado sonrió, mostrando dientes perfectos y caros.
    
    —Oh, lo haré. El ano es sagrado en esta casa, ¿no es así?
    
    Antes de que Astrid pudiera reaccionar, unas manos fuertes la levantaron de la silla. La caminata hacia el cuarto de invitados fue un borrón de murmullos y miradas lascivas. La puerta se cerró con un click ominoso.
    
    Rojas no perdió tiempo. La empujó contra la cama, su aliento a ...