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Horas extra aún siendo jefa... II
Fecha: 21/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Patricia Vergara, Fuente: TodoRelatos
... Tenía que acabar todos aquellos documentos, el informe mensual que había que entregar mañana. Un suplicio, que quería haber hecho ayer… con más calma. Tal vez esta tarde podría… ¡No, no podía! Me acordé en ese momento que mi hija volvía a las cinco de la tarde, y tenía que ir a buscarla. Dios, ¿qué clase de madre soy que me olvido de algo tan importante? Respiré profundamente, y simplemente me tranquilicé. No pasa nada. Tu hija es mayor y no es una niña que tengo que estar detrás de ella todo el día. No pasa nada si me olvido de algo tan… ¿A quien quería engañar? Era lo más importante con diferencia. Intenté no mortificarme y centrarme en el trabajo, empezando por encender el ordenador y mirar el correo… y ver el mensaje de ayer… joder… un nudo se me hizo en la garganta, acojonada por si este hijo de puta hiciera algo… volví a respirar, me quité la chaqueta, y empecé el trabajo. Las horas pasaron lentamente, esperando a cualquier señal después del acontecimiento de ayer. Me esperaba cualquier cosa. Un correo, una llamada, un mensaje. Cualquier tipo de comunicación. Durante las reuniones, tenía el miedo constante de que cuando me descuidará, se me comunicaría que debía presentarme en algún lugar. Podía ser cualquier cosa. Sin embargo, nada llegaba. Los minutos pasaban como si fueran horas, y poco a poco la hora de fin de actividad se acercaba. Despues del almuerzo, a eso de las 3 de la tarde, parecía que todo iba bien. No había recibido ningún mensaje, y había ...
... cumplido todas las expectativas. En unas horas estaría en casa, y me prepararía para ir a recoger a Victoria. Todo salía a pedir de boca… o así sería, hasta que, mientras empezaba a cerrar los programas, la puerta de mi despacho se abrió, para dejar ver al último que quería ver. Allí estaba él, con aquella vestimenta descuidada, un aspecto desaliñado y un cuerpo poco atractivo. Incluso cuando entró, el olor a cerdo inundó mis fosas nasales. Sin embargo, al verle solo pensaba una cosa… ¡Oh… no! Me levanté rápidamente, con intención de confrontarlo, de echarlo de mi despacho, pero antes de que pudiera echarle, me supero y se dedicó a revisar mis pertenecías. Manuel se movía de forma segura por mi despacho. El ambiente estaba tenso, pero solamente por mi parte. Para él, aquello no difería de entrar en su habitación o salón… si se podía permitir un salón en casa. Su rostro parecía sonriente y confiado, mientras se dirigía al minibar. – Uhm… no tienes Monster… muy mal ahí. – dice con una mueca marcada, antes de volver a mirarme. – Tienes que sustituir todos estos alcoholes baratos por bebidas útiles, Patri… – De sus palabras, no sabía que era lo que me pesaba más. El hecho de que actuara con esa actitud confiada, que dijera que aquellas botellas de más de 300 euros la botella, o que tuviera la indecencia de llamarme por un acortamiento de mi nombre de pila… – ¿Qué haces aquí? – le pregunté, casi como una reacción involuntaria a una situación que no quería que sucediera. – ...