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Horas extra aún siendo jefa... II
Fecha: 21/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Patricia Vergara, Fuente: TodoRelatos
... ¿Cómo? ¿No se te ocurre? – se sentó en la silla del despacho, con un aire de superioridad, dueño de aquello sin acabar de entender el porqué. – Pensaba que los ejecutivos que estaban en cargos altos tenía algo más que dos neuronas en la cabeza. –Se hizo un silencio incómodo, mientras nos mirábamos atentamente. Mientras, el jugueteaba con su teléfono, haciendo que se me pusiera la piel de gallina por lo que podía significar. – Simplemente, hay cosas que ayer no pudimos… conversar, y necesitan ser habladas. Por ejemplo, te he hecho una nueva cuenta de correo. – Levanté una ceja, pero entonces, mi móvil sonó. Al mirarlo, ví que en mi correo de trabajo había una nueva cuenta de correo adjunta. Al revisar aquello, mi cara se puso pálida. El nombre del correo eraesclavadelasletras@gmail.com. – Se que ahora estás sorprendida, además de asustada. – continuó con calma, mientras se recostaba en mi sillón. – Pero, no te preocupes. El correo es personal, y salvo el gestor de correos, es decir, yo, nadie podrá saberlo. Incluso si no fuera el caso, también habría que saber lo que se está buscando para que se encontrara… así que puedes estar muy tranquila. – – Pe… pero… – mis palabras se trababan al salir, notando que todo iba demasiado rápido. Demasiado fuera de mi control. – Oh… ¿alguna vez te han dicho que estás más bonita callada? – Entonces empezó a reírse, con un sonido porcino que me resultaba desagradable… – Siempre he querido decir eso, y más a alguien que solo suelta ...
... mierda por la boca. Bien, ahora… te voy a decir lo que vamos a hacer. – su dedo me señalo, y justo después señaló delante de él. – Tú, ahora, vas a ponerte de rodillas y a darle un uso práctico a esa boquita que tienes. Así prácticas un poco, mientras te voy contando lo que va a pasar. – Me quedé plantada en el sitio, mirándole con asco… pero, al final, simplemente me aclaré la garganta para hablar. – No. – – Uhm… creo que no te he oído bien… – – He dicho que no. No voy a hacer eso, y fuera de mi despacho. – – Cariño, no lo pillas, ¿verdad? El momento de tener una opinión ya pasó. Ahora mismo, tu posición solo es obedecer órdenes. Así que obedece, porque el tiempo pasa. – – ¿Cómo que el tiempo pasa? – me sorprendió con sus palabras, y la intriga me carcomía ¿Sabía lo de mi hija? Era imposible… no podía ser eso… – Oh, lo entenderás si te pones a trabajar de una vez, puta. No me hagas repetirlo. – Apreté los puños y me acerqué a él, sumisamente. Lo siguiente fue casi en automático. Me arrodillé frente a él, notando como se clavaba el frío suelo de madera en mis rodillas, a la vez que empezaba a bajarle el pantalón. El aroma hediondo de su polla me empezó a afectar, sorprendida por su tamaño además por lo descuidado que era ¿Es que no se dio una ducha después de lo de ayer? Hice de tripas corazón, y a la vez que empezaba a masturbar el grueso tallo, intenté introducirme la cabeza en la boca. El sabor salado y amargo inundó mi boca, y me hizo lagrimar un ...