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Ola de calor
Fecha: 28/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Javi, Fuente: TodoRelatos
... vez. Yo le correspondí automáticamente, me coloqué sobre ella para poder tener mejor ángulo, ella puso las manos en mis caderas mientras mi polla iba frotándose contra su coño al ritmo de los besos, Rosa volvía a gemir de gusto, imaginaba que era por eso de que llevaba tanto tiempo sin estar con un hombre. Sin pensar demasiado me separé un poco de ella y estiré el brazo para poder abrir el primer cajón de la mesilla de noche, rebusqué, un bote de lubricante cayó al suelo y por fin encontré una caja de condones. Rosa me miró perpleja. -¿En serio? -Es para evitar sustos. -Cariño, la menopausia es el mejor anticonceptivo que existe. Pero coge el lubricante. -¿Qué quieres hacer? -Quiero que me tomes, pero las mujeres mayores ya no lubricamos como las jóvenes, si no te importa prefiero que no haya roces. Entendí a qué se refería, cogí el bote y me eché un chorretón directamente en el rabo, después eché sobre su coño y ayudé con un par de dedos a extenderlo un poco y a hacer que le entrase dentro, Rosa estaba muy excitada. -Gracias, cariño, ahora hazme sentir mujer otra vez, por favor. Dicho y hecho, coloqué la punta a la entrada de su coño y, entre lo de hacía un rato y el gel a chorro, entró con facilidad, Rosa cerró los ojos esbozando una sonrisa triunfal, estaba recibiendo polla después de tantos años. Se notaba que estaba saboreando ese momento como si fuera un chute de juventud. Le di un movimiento suave de mi cadera para que se fuera ...
... acostumbrando, gemía con cada movimiento, nos besábamos mientras nuestros cuerpos abrazados se movían casi al compás, era algo suave, con cariño, me encantaba esa sensación, al abrir los ojos vi que los de ella me miraban con una sonrisa muy dulce, me encantaba verla así, me encantaba ver sus pechos caídos moviéndose al ritmo de los envites. Aumenté el ritmo un poco más, Rosa gemía y me pedía que no bajase el ritmo, así que aceleré un poco más, sus uñas se clavaron en mi espalda, provocando un dolor agradable, me faltaba muy poquito y noté que no era el único, así que mantuve el ritmo. Cuando Rosa gritó sentí dos cosas, sus uñas habían atravesado mi piel y mi polla había vaciado su contenido dentro de ella. Me desplomé sobre ella y la besé, en ese momento mi mundo se reducía a esa cama y a ella, no existía nada más que el goce de nuestros cuerpos. Después de eso dejé que mi polla saliera de su interior y me hice a un lado para no darle tanto calor. Me di cuenta de que estábamos sudando a chorros, entre el sexo y el calor que había en la casa estábamos empapados. Rosa se recostó sobre mi pecho con el pelo pegado en la cara, se lo aparté para poder ver sus ojos color miel. -Pues sí que te gustan las maduras. -Me gustas tú. -Lástima que no seas más mayor o yo más joven. -Eres perfecta como eres. -Zalamero. -Es verdad, eres preciosa, eres genial y estás para darte por todas partes. -Exagerado. Además, la única parte usada es la que has usado tú. -¿Nunca te has ...