1. Aprendiendo con maduros (1)


    Fecha: 29/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Nuria, Fuente: CuentoRelatos

    ... estímulo que necesitaba. Su polla empezó a crecer y endurecerse rápidamente ante lo cual me retire para empezar con mi dulce tortura.
    
    Estuve un rato acariciándole los huevos, la polla (sin llegar a masturbarle), pellizcándole los pezones y susurrándole cosas sucias al oído: “vas a ser mi perrito”, “vas a tener que suplicarme que te ordeñé”, “vas a pagar por haberme tratado como una putita cuando éramos novios”. Su polla estaba ya completamente dura así que comencé a pajearlo. Despacio primeramente y aumentando el ritmo a medida que su respiración se agitaba más y más. Cuando note que se iba a correr me detuve en seco, me senté en el sofá y me quede observándole.
    
    Aquella persona que durante la relación se había comportado como un machito estaba completamente a mi merced. Desnudo, completamente vulnerable y entregado a mí. Me pidió que siguiera, pero le dije que lo suplicara: “sigue por favor Nuria, te lo ruego, no me dejes así, hare lo que quieras mi niña”. Volví a pajearle repitiendo el mismo proceso hasta tres veces. Sin darme cuenta mi tanga estaba ya mojado por la excitación así que decidí que era hora de terminar con mi exnovio para que se fuera y Carlos pudiera rematar la faena fallándome salvajemente. Así que me quite el tanga envolví con él su polla y le masturbe con fuerza.
    
    Cuando se iba a correr le dije que si quería hacerlo tenía que ladrar como un perrito y no dejar de hacerlo hasta que soltara la última gota de semen. Así lo hizo. Hice que su semen se ...
    ... esparciera por su estómago mientras sus ladridos iban perdiendo fuerza a medida que se vaciaban los huevos. Le solté, le deje que se limpiara y le dije que se fuera, que su tarde de gloria ya había pasado.
    
    Cuando mi exnovio se marchó Carlos salió completamente desnudo de la habitación. Su polla apuntaba al cielo. No hubo una sola palabra entre nosotros. Me agarro con fuerza de la cintura y me arrincono dejándome de pie y con mi cara contra una pared. Nunca antes le había sentido así de excitado y descontrolado.
    
    Restregaba con fuerza su polla contra mi culo y por encima de mi vestido, sus manos amasaban mis pechos y estiraban con fuerza mis pezones, sus dientes mordían los lóbulos de mis orejas, su lengua lamia mi cuello y de su garganta solo salían expresiones como “me has puesto cachondisimo zorrita”, “te voy a follar tal y como se merece una putita ser follada”, “ahora serás tú la que me suplique que quiere correrse como una perra en celo”.
    
    No me quito ni el vestido. Levanto mi falda y me la clavo en el coño de un solo golpe, algo que en otras circunstancias hubiera sido muy doloroso pero que debido a mi humedad resulto maravilloso. Me tuvo clavada unos segundos, haciendo que sintiera como su polla se adueñaba de toda mi vagina. Me agarro con fuerza de las caderas y empezó a embestirme con la fuerza de un animal en celo. Ahora era yo la que estaba a su merced. Arrinconada contra la pared, aprisionada por sus fuertes brazos y ensartada por su grueso pedazo de carne que ...
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