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Diario de un Consentidor 200 Soledades
Fecha: 04/08/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos
Diario de un Consentidor Capítulo 200 Soledades La alerta —Carmen, ¡Carmen, despierta! —¿Qué pasa? —Se ha enterado. —¿Quién? —Diego, sabe que estás aquí. —¡Cómo! —Me lo ha notado. «—A ver, tú, ven aquí. Qué coño te pasa. —¿A mí?, nada. —No me toques los huevos, llevas toda la noche evitándome, no me miras. Venga, coño, qué has hecho. —Nada, no he hecho nada. —Estás mintiendo, no hay cosa que me joda más. Suéltalo ya. —Diego, lo juro, no miento. —Curro, avisa a Lole, que venga echando humo. Tú, a la puta calle. —No me hagas esto. —¡Que te pires de una vez! —Vale, perdona, me pidió que no te lo dijera. —Que no me dijeras qué, quién.» —No tuve más remedio que decírselo. —¿Qué le has dicho? —Me amenazó. Carmen, lo siento, lo siento. —No te preocupes, tarde o temprano lo iba a saber. —Quiere verte mañana, a las cinco. —Voy a llamar a Mario. —¿Qué ganas con despertarlo ahora? Solo vas a conseguir preocuparlo, espera a que amanezca. —Tienes razón. Anda, acuéstate. —Y la niña, ¿cenó bien? —Es un encanto, nos llevamos como si me conociera de toda la vida. —Hazme hueco. —Estás helada, ven. —Lo siento. —Calla, intenta dormir. Día 3 —Mario, tenemos un problema, Diego se ha enterado. —¿Qué ha pasado? —Se lo ha notado a Candela y le ha sido facil sacárselo. Quiere verme hoy a las cinco. —Iremos los dos, mantendremos el plan previsto. —Sí, por favor. A ver si vas a ...
... flaquear. —¡Cómo se te ocurre! —Porque lo conozco, es capaz de envolverte con su palabrería y tú estás predispuesto a dejarte convencer. —Te equivocas, voy a apoyarte sin fisuras. Mario canceló una reunión a primera hora, pedí un taxi y me presenté en la cafetería del hotel, teníamos mucho que hablar. Mi principal objetivo era reforzar su postura frente a Diego, dudaba que fuera capaz de mantenerse firme, no solo eso, temía que nuestro oponente leyera la inseguridad en sus gestos, en su mirada, en su voz. Era un astuto jugador y no iba a desaprovechar la ocasión de anular a uno de los dos adversarios y dedicarse de lleno a la pieza que codiciaba. Mi misión en aquella reunión de emergencia era apuntalar el carácter de Mario, hacerle consciente de la fortaleza de nuestra posición y minimizar nuestras debilidades que eran muchas. Debíamos estar preparados para hacer frente a coacciones de todo tipo, la baza que jugaba sobre Candela pesaba sobre Mario más que cualquier amenaza que pudiera ejercer sobre mí, por más que lo negara, intenté convencerle de que Diego tenía más que perder si trataba de actuar contra ella; sin embargo, mis argumentos no calaban, estaba incómodo, daba la impresión de sentirse acorralado e incluso llegó a revolverse. —Siempre puedes acudir a Tomás. Pídele que ordene saquear el Penta o romperle las piernas. —Qué estás diciendo, no mezcles temas, haz el favor. Limítate a mantenerte firme y no te acobardes si empieza a amenazarnos, no está en ...