-
Diario de un Consentidor 200 Soledades
Fecha: 04/08/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos
... va a darme más seguridad en mí misma. —¿De qué hablas? ¿Cuándo te ha faltado seguridad? No necesitas ganar confianza en ti misma, cariño, desde luego no la vas a conseguir por tener una talla más de pecho o unos morros de mulata. —¿Qué sabes lo que necesito? Solo te preocupas de lo que necesitas tú, no sabes nada de lo que me pasa, nada, ¿te alteras por un aumento de pecho y no te importan las consecuencias de que tu mujer se acueste con cualquier desconocido? Eres patético. Jamás nos habíamos insultado. Zorra, cornudo no entraban en el rango que acababa de cruzar. Fui incapaz de responderle porque ella no dio signos de ser consciente de lo que había dicho. —Bueno, bueno, las peleas domésticas en casa, aquí nos comportamos como profesionales. Tampoco hay que arreglarle tanto a este pibón, socio, y lo que hay que hacer ya está decidido; a que sí, nena. —Por supuesto. —afirmó forzando una sonrisa. Curro volvió acompañado de la cocinera con lo necesario para hacer el tatuaje. Se acercó a su jefe y éste la hizo retroceder. —¡Aparta, hueles a cebolla! ¡cuántas veces te he dicho que te laves antes de entrar en el despacho! La pobre Ramya se excusó y salió apurada, yo no había notado tanto olor como para humillarla. Diego arrancó un discurso xenófobo que, en cualquier otro momento habría cortado de raíz; cuando se cansó de despotricar, aún nos tenía reservada otra sorpresa. —Ahora que lo pienso, ya que estás aquí, vas a estrenar un nuevo complemento que ...
... acabo de recibir. Ojo, es solo para clientes especiales. De uno de los cajones del escritorio, sacó un estuche rectangular de piel marrón, lo abrió y mostró una pieza metálica cilíndrica que se engrosaba en un extremo, el otro terminaba en una forma ovalada. Se la enseñó a las chicas, ellas lo miraron asombradas. —¡Esto qué es! —murmuró Carmen asombrada. —Es un plug. —dijo Candela. —Sé lo que es. Diego sonrió. —¿Qué te parece? Me lo enseñó, el tope semiesférico llevaba engarzada una piedra negra con el símbolo del Penta grabado en trazos marfil. Aún no había asimilado el duro enfrentamiento vivido con Carmen cuando me veía abocado a encarar una nueva ocurrencia. Ellas estaban desconcertadas. —He encargado seis, de momento solo lo vais a estrenar vosotras. Estaba sumido en un vértigo que me impedía responder a tanto estímulo. Los acontecimientos se sucedían a un ritmo trepidante. Ramya volvió, Diego la olfateó y levantó las cejas dándola por imposible. Le dio instrucciones, lo mismo de la otra vez, dijo y por si no lo recordaba se lo explicó al detalle; la trataba como a una idiota. Despejó el escritorio y ordenó a las chicas reclinarse sobre el tablero, Candela servía de modelo. La visión de aquellas dos espectaculares mujeres ofrecidas sobre el tablero me excitó como no esperaba poder estar después de tanta tensión. Dos culos perfectos, rotundos, dos vulvas tentadoras a disposición de tres varones en el límite de su capacidad de aguante. Lo imaginé, ...