1. Diario de un Consentidor 200 Soledades


    Fecha: 04/08/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos

    ... como no imaginarlo, mi cabeza compuso a toda velocidad una escena de pérdida de control en la que las montábamos salvajemente por turnos sin darles descanso, esperándonos unos a otros para tomar el relevo en lo que, aún contando con su consentimiento, aparentaba ser una violación grupal. Entretanto asistí al meticuloso trabajo de una mujer humilde, toda una artista a la que yo, con mi torpe imitación, no alcanzaba ni de lejos, pude ver la transfiguración de Carmen mientras era tatuada y tuve la certeza de que algún día, no muy lejano, sucumbiría a las agujas y la tinta permanente. Cuando se incorporó, me miró sin acritud por primera vez en toda la tarde, «esta soy yo», leí en sus ojos. Había en su mirada una serenidad que me impresionó.
    
    Ramya recogía su equipo, Diego comparaba el lomo de las chicas, yo pensaba en la deriva que estábamos tomando, nuestro mundo se desmoronaba. El teléfono del escritorio rompió la falsa calma de aquel momento.
    
    —Dime …. Gracias, sírvele una copa, enseguida salgo. —Colgó y le dijo a Curro—: Entretenlo hasta que te avise.
    
    Se volvió hacia Carmen y le cogió un pellizco en la mejilla.
    
    —Estamos de suerte, no has podido elegir mejor día para venir, vas a conocer a uno de mis mejores clientes, le he hablado de ti, lo que no espera es encontrarte, verás qué sorpresa se va a llevar; voy a tratar con él, enseguida vuelvo. Portaros bien, no discutáis.
    
    Nos quedamos en medio de un profundo silencio, Carmen se alejó, le molestaba mi cercanía, y ...
    ... se enfrascó en una conversación con Candela de la que apenas me llegaban palabras sueltas, enseguida entró Curro que volvió a su posición de guardaespaldas, no les quitaba ojo a las chicas. Me desplomé en un sillón completamente abatido, no era esta la forma en la que había planeado pasar la tarde. Diego tardó poco en volver, parecía exultante.
    
    —Arreglado, dentro de un rato lo vas a conocer, no veas la cara que ha puesto cuando le he dicho que la madrileña está aquí.
    
    Cogió dos plugs del escritorio.
    
    —Venga, poneros esto.
    
    —Hace falta algo, vaselina o crema. —advirtió Candela.
    
    —Pues ya estás tardando.
    
    Salió tal y como estaba, Carmen me lanzó una fugaz mirada, tal vez recordaba, como yo, la misma petición que Doménico le hizo poco después de irse a vivir con él.
    
    «Doménico le besa el cuello, los hombros y se echa a su lado.
    
    —Te vas a comprar un plug anal. —le dice al oído.
    
    —Un plug anal, estás loco, ¿para qué?
    
    —Para que se te acostumbre y el músculo recobre el tono.
    
    —¿Y dónde lo consigo, en el Corte Inglés? —bromeó.
    
    —Vas a una sex shop y lo compras.
    
    —No me veo yendo a una sex shop.
    
    —Pues ya tienes una asignatura pendiente que resolver. —Carmen le miró de reojo.
    
    —¿Y eso por qué?
    
    —Porque te lo pido yo, quiero que mi chica sea capaz de ir sola a una sex shop a comprar un plug anal y no tenga pudor, por eso lo vas a hacer.
    
    Aquello la devolvió a nuestra vida en común, a nuestras fantasías, a nuestros planes, cuando fuimos a comprar unos ...
«12...252627...36»