1. Diario de un Consentidor 200 Soledades


    Fecha: 04/08/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos

    ... juguetes eróticos a una sex shop; ahora le parecía tan lejano… Doménico la devolvió a la realidad
    
    —De paso, compra unas bolas chinas. ¿Las has probado alguna vez?» (9)
    
    —Diego, esto… no sé si ponérmelo.
    
    —Yo sí lo sé, te lo pones y punto, vas a estar cojonuda.
    
    —Pero…
    
    —Te preocupa lo que vaya a salir cuando te lo quites. Qué esperas que salga del culo, ¿flores? Ahora te cuenta la siete cómo se hace.
    
    La siete entró con un frasquito. Diego le llamó la atención chasqueando dos veces el pulgar y el corazón.
    
    —Dile a esta qué hacer para quitárselo sin apestar a los que estén cerca.
    
    —La estás avergonzando.
    
    —¡No es una colegiala, Mario, se acaba de comer dos pollas!, digo yo que puede aguantar un poco de caña.
    
    Carmen se echó a reír y le dio un golpe en el hombro.
    
    —A buenas horas viene éste a protegerme, no te jode…
    
    —Además, lo que haga con la nueve no es asunto tuyo.
    
    —Tienes razón, no es cosa mía, “esta” ya es mayorcita para saber lo que hace, “no te jode”. —dije restregándole el lenguaje vulgar que usaba con él, impropio de ella.
    
    Candela se la llevó aparte y estuvieron hablando en voz baja, Carmen escuchó con interés lo que supuse fueron instrucciones de higiene.
    
    —¿Todo en orden?, pues venga, a ponerse el chupete, tenemos visita y hay que lucirlo.
    
    Candela comenzó primero, untó el extremo del plug con vaselina, asentó el pie izquierdo en el sillón, separó el glúteo con la mano y lo frotó por el esfínter, cuando consideró que estaba bien ...
    ... lubricado presionó con insistencia, costó forzar la contracción del músculo y una vez superado, el resto entró sin dificultad hasta el fondo, retiró el exceso de vaselina con un kleenex y se volvió hacia nosotros. La exhibición había sido tan extremadamente sucia y pornográfica que me obligó a recolocarme la erección, el efecto era espectacular, ahí, entre sus firmes nalgas, aparecía la joya negra, pulida y brillante con el logo del Penta claramente visible.
    
    Era el turno de Carmen, repitió el proceso tal cual lo había visto, situó el plug en el esfínter bien untado en vaselina, lo frotó, apretó y el objeto se hundió sin apenas resistencia hasta hacer tope; pensé con orgullo lo bien entrenada que estaba para controlar los reflejos involuntarios, me lo debía a mí. Candela le ofreció papel para retirar el exceso de lubricante; un nudo en la garganta me impedía respirar, mi mujer, mi niña, marcada con un tatuaje en el lomo y un plug insertado en el culo declarándola propiedad del Penta. Era más de lo que nunca había soñado.
    
    Leonardo
    
    —Iba a decir que os vistierais para recibir a la visita, pero no, estáis mejor como estáis. Tú, súbete las medias, las tienes caídas.
    
    Candela, avergonzada, se arregló una de ellas donde apenas había un par de arrugas. Carmen se pasó las manos por precaución.
    
    —A ver… falta un detalle.
    
    Rebuscó en un cajón del escritorio y volvió con dos gargantillas de raso negro de unos cuatro dedos de ancho con un corazón bordado, las chicas se los ...
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