1. Diario de un Consentidor 200 Soledades


    Fecha: 04/08/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos

    ... aguantar?
    
    —Aguantará, no es la primera vez. —Carmen insistía en zaherirme, me estaba sacando de quicio.
    
    —Ah, y otra cosa, lo de «mi mujer» déjalo para hacer el paripé delante de los clientes, entre nosotros te lo puedes ahorrar. Vamos a poner las cosas claras de una vez. Cuando hables de ella conmigo, nada de «mi mujer», llámala Carmen, o la nueve, o mejor aún, di «tu chica», porque aquí, en mi casa, no es tu mujer, es mi chica, solo mía, ¿estamos de acuerdo?
    
    La miré buscando su opinión. Seguía colgada del cuello con una indolencia que me dolía y me excitaba al mismo tiempo, sus ojos vendían sexo. Sí, era suya, la nueve.
    
    —Si ella está de acuerdo, no tengo nada que decir.
    
    —Cariño, es tu socio, te ha costado bien poco decirle que soy la nueve nada más llegar. Anda, respóndele. —dijo con sorna.
    
    ¿Eso es lo que quería? No iba a aguantar más desprecios; puede que le hubiera dado motivos, pero ya lo había pagado de sobra, estaba harto, ¡harto!
    
    —Está bastante claro. Toda tuya, haz con ella lo que te salga de los cojones, por mí como si la subastas. A cambio quiero a Candela.
    
    Algo se hizo añicos, lo vi en su mirada herida de muerte, lo sentí en mi pecho partido en dos, algo que mis palabras destruyeron y nos sería difícil recomponer.
    
    —¡Subastarla! Joder, tío, eres cojonudo, esa idea vale millones. ¡Candela! —Se había apartado discretamente y a la voz del jefe se acercó—. A partir de ahora trabajas para Mario siempre que esté en Sevilla, ¿lo has entendido? ...
    ... No has entendido una mierda, si tuvieras el cerebro del tamaño del culo… A ver cómo te lo explico, es muy fácil, trabajas para él, haces cuentas con él, él decide cuándo y cuánto trabajas, si tienes preguntas lo hablas con él, si tienes problemas con un cliente, te dan una hostia o no te pagan lo resuelves con él. Joder, no es tan complicado, cambia mi careto por el suyo y sigue haciendo lo mismo de siempre. Y tú y yo —me dijo— ya echamos números.
    
    No entraba en mis planes dedicarme a explotar a ninguna mujer y menos a Candela, sin embargo, mi cuerpo decía otra cosa; me invadía un temblor imperceptible, señal de que la idea había calado hondo. ¿Y Carmen?, sin duda acusó el efecto del trueque, Candela por ella, pero no lo vi, incapaz como estaba de poner los pies en la realidad. Yo, montándome películas en la cabeza y ella, desangrándose. Me miraba con una sonrisa amarga difícil de interpretar sin separarse de su chulo que insistía en machacarme.
    
    —Si te crees que es tan fácil como ponerte a esperar que vuelvan y poner el cazo, estás listo.
    
    El juego había terminado, tiré las cartas, la banca siempre gana.
    
    Es curioso cómo funciona la mente humana, en un momento tan aciago se empeñaba en recuperar los versos de una antigua canción olvidada que ahora encajaba en mi jodida vida.
    
    «I don't wanna talk
    
    About things we've gone through
    
    Though it's hurting me
    
    Now it's history
    
    I've played all my cards
    
    And that's what you've done too
    
    Nothing more to say
    
    No ...
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