1. Diario de un Consentidor 200 Soledades


    Fecha: 04/08/2026, Categorías: Intercambios Autor: Mario, Fuente: TodoRelatos

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    The winner takes it all
    
    No quiero hablar
    
    de todo lo que hemos pasado,
    
    aunque me esté doliendo
    
    ya es historia.
    
    He jugado todas mis cartas
    
    Y tú también lo has hecho.
    
    No hay nada que decir,
    
    no queda ningún as que jugar.
    
    El ganador se lo lleva todo» (10)
    
    —Venga, menos cháchara, ya podéis empezar a poneros guapas, porque en una hora estáis moviendo el culo en la barra.
    
    La nueve me miró por última vez como si me dijera adiós, recogieron la ropa y salieron sin rechistar. Me invadió una sensación de pánico; ahora sí, la había perdido definitivamente.
    
    Diego dejó de prestarme atención, tenía otras cosas más importantes en qué ocuparse, hizo varias llamadas, firmó pedidos, organizó la sala. Yo me mantuve al margen con una copa en la mano que Curro se encargó de reemplazar cuando vio que se había aguado. No cesaban de sonar en mi cabeza las palabras que habían acabado con diez años de convivencia: «Haz con ella lo que te salga de los cojones, por mí como si la subastas». ¿Qué había hecho?, ¿estaba loco?, había dinamitado cualquier puente entre nosotros. No volví a ver a la nueve hasta que Diego me invitó a pasar al salón, las luces estaban encendidas, Robbie Williams cantaba Something stupid. (11)
    
    «Sé que me toca esperar a que tengas tiempo
    
    para pasar un rato conmigo.
    
    Si vamos a algún sitio, es probable
    
    que no te quedes a mi lado.
    
    Después nos metemos en un sitio tranquilo
    
    a tomar unas copas.
    
    Y lo echo todo a ...
    ... perder.»
    
    Comenzaban a ocuparse algunas mesas, Carmen, Candela y otras dos putas vestidas con el mismo atuendo Simply irresistible se repartían por la sala, una de ellas que no conocía, mulata, delgada, con el pelo corto teñido de rubio y rizado estaba sentada en la barra, Carmen y Candela vagaban por la sala haciendo gala de su evidente parecido, sin duda seguían instrucciones del jefe; causaban impacto, tan altas y esbeltas no dejaban a nadie indiferente, jugaban el juego de la ambigüedad, paseaban del brazo o cogidas por la cintura, se hablaban al oído, se miraban como si fueran amantes, las vi darse fuego la una a la otra, tras una calada parecía que fueran a besarse. Diego salió a atender a unos recién llegados, los trataba con una deferencia fuera de lo común, no tenían el aspecto del cliente habitual del Penta, bien trajeados, de modales exquisitos, lo escuchaban manteniendo las distancias, se notaba que estaban fuera de su ambiente. Les condujo a una mesa reservada y las mandó venir, estuvo con ellos unos minutos y los dejó entre muestras de adulación, enseguida llegó la primera botella de champán cortesía de la casa, los primeros escarceos, la elección de cada uno. Carmen se dedicó al hombre canoso, alto y enjuto; a diferencia de la conducta servil de Diego, se mantuvo en su papel, digna, con clase; pude observar que él lo apreciaba. «Hetairai, mujeres libres, cultas y refinadas, solían mantener pocos clientes, a veces solo uno, eran respetadas por los hombres hasta ...
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