1. ¡La Concha de mi Hermana! [11]


    Fecha: 14/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 11.
    
    Ser Otro.
    
    Soñé que mi hermana me estaba chupando la verga. Y al despertarme recordé que no fue un sueño. Realmente ocurrió. La erección que tenía al despertar solo podía compararse con la que tuve cuando Katia me hizo una mamada en el baño de la oficina.Todavía me atormentan esas confusas sensaciones. Para despejarme (y por mera compulsión) tomé mi celular. Me encontré con varios mensajes de Marcela, habían llegado a mitad de la noche. Estaba encantada con los videos que le pasé. Le parecía muy morboso ver a Katia chupando mi verga. Bah, la verga de “Cristian”. Lo que más le sorprendía era que mi jefa Stella también se hubiera sumado.
    
    “Sos todo un ganador, Cristian”.
    
    Me decía en uno de estos mensajes. No me sentía así. Las cosas no pasaron porque yo las hubiera buscado. Solo fue una locura que se le ocurrió a mi hermana. Al menos ella se va a poner contenta al ver que Marcela cumplió su promesa. Me mandó tres videos distintos.
    
    El primero la mostraba de lado, acostada en la cama. Se estaba metiendo un dildo, no muy grande, por la concha… y de pronto pasó a hundirlo en el agujero de su culo. Soltó un largo gemido de placer y comenzó a darse duro.
    
    Tuve que empezar a masturbarme, no me resistí. Y la cosa se puso aún mejor en el segundo video. El dildo era más grande y estaba adherido por una ventosa a la pared, similar al que le regalé a Katia. La cámara tomaba la acción desde abajo, supuse que el celular estaba en el piso, apuntando directo a la ...
    ... concha húmeda de Marcela. Era impresionante como ese dildo se hundía en su culo con suma facilidad.
    
    “No acostumbro a meterme cosas por el culo —comentó—. Es algo que empecé a hacer hace unas pocas semanas… porque necesitaba probar algo nuevo. Y descubrí que me vuelve loca. Siempre tuve prejuicios con el sexo anal. Fui una boluda. Hubiera podido disfrutarlo durante muchos años”
    
    Y al parecer Marcela estaba decidida a recuperar los años perdidos. En el tercer video aparecía en cuclillas, y el dildo apoyado en el suelo. Ella daba saltos como una rana bien entrenada y el dildo se hundía en su culo una y otra vez. Me masturbé pensando que era mi verga lo que entraba por ese agujero.
    
    Cuando acabé, sin pensarlo mucho, le mandé una foto de mi miembro erecto, chorreando semen. Con la frase:
    
    “Si un día llego a verte, te voy a meter todo esto por el orto”.
    
    No sé por qué me animé a tanto. No suelo decir esas cosas. Me sorprendió que Marcela contestara al instante.
    
    “No me tientes, Cristian… porque me muero de ganas de que me rompas el orto. Sé que acordamos que esta charla sería solo por celular, pero… ¿pensaste cómo podríamos hacer para encontrarnos? ¿Te animarías a tener un encuentro fugaz conmigo?”
    
    Se me paralizó el corazón. No lo voy a negar. Tengo muchas ganas de conocer a Marcela. Me fascina su cuerpo y me vuelve loco la forma tan descarada en la que me habla. Y ni hablar de cómo monta dildos con el culo. No me voy a poder quitar esa imagen de la cabeza durante el ...
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