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Los cuernos duelen más ¿al salir o al crecer? (2)
Fecha: 18/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: suruminga, Fuente: CuentoRelatos
... en la casa porque estaba todo iluminado, ventilado, con hornillos de aceite esencial soltando un suave aroma riquísimo y música ambiental apropiada. Un conjunto minuciosamente preparado para asombrar por su magnificencia. Cuando nos sentamos ya con las bebidas servidas, el dueño de casa se ubicó a mi lado preguntándome. -“¿Estás cómoda?” Aprovechando que mis amigas estaban en la barra mirando el surtido de botellas, mis primeras palabras fueron en voz baja. -“Estoy cómoda, y mejor me voy a sentir si me prometés ser cuidadoso de manera que nadie piense mal; la decoración me parece hermosa y en justo equilibrio, como para que cada cosa sea bien disfrutada sin la intromisión de algo cercano”. Y él me contestó en dos volúmenes distintos. -“No tengas miedo, voy a ser precavido; respecto de eso te voy a hacer una confesión, ese cuadro que está detrás nuestro vale un platal a pesar de ser un adefesio. Lo compré como inversión para venderlo dentro de un tiempo con importante ganancia. Dicen que para apreciarlo debidamente hay que estar a dos metros, justo la distancia del espaldar del sillón, vení nos ubiquemos en el lugar apropiado”. Al girar la cabeza para mirarlo, su cara delataba que me iba a poner de espaldas a los otros para otra cosa, no con el fin de observar el cuadro. -“Por favor, no cometás alguna locura”. -“Querer hacerte gozar como una burra no es una locura, es un deseo natural teniendo al lado una hembra con la almeja babeando flujo de ...
... calentura”. -“No me digás eso cualquiera que te escuchara pensaría que soy una perversa degenerada”. -“A eso vas en camino putita, ahora desprendé tu pantalón, bajá el cierre y abrí las piernas. Mi sugerencia es que te agarres fuerte del respaldo para no caer al piso luego de la acabada que vas a pegar”. -“Todos se van a dar cuenta”. -“Lo que te debe importar son tus socias, y ellas no lo saben con certeza, pero lo suponen. Hoy vas a seguir siendo la misma puta que ellas creen que sos; por lo pronto agarrá fuerte la pija que vas a recibir en breve, para eso la saqué”. El muy porquería tenía razón, si había algo que abundaba entre mis muslos era ese líquido espeso que largamos a granel cuando andamos buscando verga, y sus dedos, hábiles navegantes, se movían a lo largo de la hendidura, descapuchaban el botón del placer para moverse sobre él subiendo y bajando, pasando luego al ingreso vaginal, recorriendo circularmente sus bordes, amagando entrar, pero dejándome con las ganas, y así llegué al punto de no retorno. En ese momento, donde lo fisiológico se transforma en el único protagonista, anulando casi al completo intelecto y voluntad, mandé a la mierda mi recato, mi honorabilidad y mi condición de casada; con ambas manos tomé la muñeca de Jeremías y, encorvándome hacia adelante, forcé la entrada de dos dedos, que mantuve firmes mientras mi pelvis iba hacia adelante profundizando la penetración. Cuando volví a la conciencia, rogué que nadie hubiera dirigido la ...