1. Los cuernos duelen más ¿al salir o al crecer? (2)


    Fecha: 18/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: suruminga, Fuente: CuentoRelatos

    ... mirada hacia nosotros unos segundos antes, pues estarían percibiendo mi espalda encorvada, la cabeza gacha con los brazos hacia adelante y en plenas convulsiones orgásmicas. Algo compuestos y adecentados mi macho giró la cabeza indicándole a uno de los hombres lo que debía hacer, ante lo que el receptor invitó a las tres damas a ver el espectáculo observable desde la terraza, saliendo los cinco. Ahí aprovechó Jeremías para tomarme de la mano.
    
    -“Vení, vamos a prepararnos unos tragos al bar”.
    
    Y me llevó haciendo que pasara detrás de la barra, al sentir que me tomaba de la cintura para apoyarme el bulto de su entrepierna en medio de las nalgas, me di cuenta que en realidad la elección del lugar no era para mezclar bebidas sino para tenerme a cubierto de miradas que pudieran generarme algún escrúpulo y oponer alguna resistencia.
    
    Me dejé hacer mansamente porque, además de la común excitación que me producía su cercanía, tenía empapada la biquini por las caricias recibidas mientras simulábamos mirar ese cuadro de porquería; y así mientras las tres mujeres con los dos hombres iban a la terraza a disfrutar de la magnífica vista, teniéndolo a mis espaldas, pasó las manos hacia adelante para desabrochar el pantalón y bajarlo a medio muslo con la prenda interior, luego me ayudó a sentarme en uno de los bancos altos pero dejando las nalgas afuera y reclinándome hacia adelante sobre la superficie del mostrador; todo fue tan rápido que, en un abrir y cerrar de ojos, me había ...
    ... metido toda su pija de un solo golpe llegando hasta el fondo.
    
    -“Por Dios, puede venir alguien”.
    
    -“No va a suceder, mis amigos tienen a tus socias bien entretenidas, y si alguna muestra una pequeña grieta le van a hacer lo que yo estoy haciendo con vos”.
    
    El vaivén era de retirada suave y entrada brusca, como si quisiera traspasarme; mis gemidos contrastaban con sus palabras.
    
    -“Así te quería tener reputa, te hiciste desear como si fueras una adolescente virgen, ahora vas a tener mi leche bien adentro”.
    
    Estaba concentrada en el placer de sentirme horadada cuando sentí frío en el ano, y luego algo ingresando y moviéndose circularmente, dándome certeza sobre lo que se avecinaba, me iba a encular, y me enculó más rápido de lo que me decía mi cabeza; un poco de dolor acompañó el ingreso, pero con toda suerte fue nada más que por forzar el ensanche de las paredes, el lubricante que había sentido frío surtió efecto, pues no hubo desgarro.
    
    Con el acostumbramiento apareció el gozo, y así, pecho sobre la barra, ojos cerrados y gimiendo quedamente por miedo a que me escucharan, empecé a sentir los cabeceos y latidos del pene largando semen.
    
    -“Aguantá un poquito más para que yo también pueda acabar”.
    
    -“No hay cuidado cerdita mía, te vas a correr mejor que una burra arrecha”.
    
    En eso sentí que su verga salía para, un momento después, entrar con nuevos bríos aumentando la frecuencia del metisaca; al sentir que del otro lado del mostrador me tomaban las manos y unos ...