1. Los cuernos duelen más ¿al salir o al crecer? (2)


    Fecha: 18/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: suruminga, Fuente: CuentoRelatos

    ... labios cubrían los míos me asusté, pero al abrir los ojos me di con la cara del que, hace instantes, me taladraba desde atrás.
    
    -“Aprovechá yegua que hay más de una manguera para vos deseado llenarte la concha”.
    
    Mi duda inicial se disipó de golpe, los tres hombres tenían perfectamente planeado lo que pensaban hacer, al punto que pocos minutos después apareció Aníbal haciendo que Ramón aumentara el movimiento, en seguida se tensara y me clavara fuertemente dando comienzo a la eyaculación. Al largar la última escupida quedó quieto unos instantes y luego cedió el lugar al recién llegado.
    
    Debo reconocer que el nuevo candidato a cogerme fue diferente a los otros, con suavidad, diría que tiernamente me sentó de frente a él acariciándome la cara.
    
    -“Marcia, sos una hermosa mujer, me encantaría poder intimar con vos, pero no de esta manera algo brutal, valiéndome de tu indefensión”.
    
    -“Gracias Aníbal, estos dos me usaron como si fuera una muñeca inflable, preocupados solo de su placer, ¿me harías gozar?”
    
    -“Nada me gustaría más en este momento”.
    
    Y ahí percibí la segunda diferencia, lo que tenía entre las piernas era un chorizo gordísimo, que entró con paciencia expandiendo los músculos vaginales, provocándome un ...
    ... placer inmenso y el orgasmo de ambos fue casi simultáneo; nos recompusimos y regresamos con el resto, donde inventé la excusa de haber ido al baño. Ya reunida con los otros tomé conciencia de que, una corrida tan intensa y prolongada como la reciente, solo era comparable con aquellas de los primeros tiempos junto a David, lo cual hizo que mi conciencia nuevamente me recriminara.
    
    El resto de la velada fue muy agradable, amena conversación, ambiente cómodo, música, bebidas y aromas exquisitos, hicieron que el tiempo pasara volando; la invitación de Jeremías para quedarnos hasta mañana la declinamos amablemente y, para evitar una segura caída en las garras de los tres, me quedé a dormir en la casa de Beatriz. En realidad, la invitación fue para darme su parecer.
    
    -“Amiga, no te recrimino, no te critico y no pretendo explicaciones, simplemente creo que estás cuesta abajo y que, por alguna razón que te supera, no estás pudiendo frenar. Ojalá esté equivocada, hasta mañana, que descanses”.
    
    No le pude contestar y al desvestirme encontré en el bolsillo un papelito de Aníbal diciendo; el buen recuerdo que tenía de él me hizo acceder a su pedido a pesar de la hora y, al escuchar el tercer timbrazo, corté. Fin de las añoranzas. 
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