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Capítulo 8: Ecos de Entrega y Traición
Fecha: 21/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... es un recordatorio constante de su humillación inminente. Mariana, con el teléfono en la mano, se posiciona frente a ella, lista para grabar. Sus ojos se encuentran por un momento, y Mariana asiente, dándole a Claudia la señal para comenzar. —Amo, aquí estoy, en el parque, tal como me pediste —comienza Claudia, su voz temblorosa pero obediente—. Me he vestido como me indicaste, con una falda y nada más. Puedo sentir el aire fresco en mi piel, y me hace consciente de cada parte de mi cuerpo. Estoy aquí para ti, amo. Para hacer lo que me pides. Mariana, atenta a cualquier interrupción, mantiene un ojo en el entorno mientras filma. Su respiración se acelera ligeramente, una mezcla de nerviosismo y excitación. Sabe que esto es difícil para Claudia, pero también sabe que es necesario. Claudia comienza a tocarse lentamente, sus dedos trazando círculos suaves sobre su clítoris. Cierra los ojos, tratando de bloquear el mundo exterior y concentrarse en las instrucciones de Javier. Su respiración se vuelve más profunda, más irregular, mientras sus dedos trabajan con más intensidad. —Quiero que me veas —continúa, su voz más segura ahora, más sumisa—. Quiero que veas cómo me toco, cómo mi cuerpo responde a tus órdenes. Soy tu puta, amo. Tu esclava. Y quiero que me uses. Mariana observa cada movimiento, cada gesto, con una mezcla de admiración y deseo. Ver a Claudia así, vulnerable y rendida, es una tortura para ambas, pero también una forma de liberarse de la opresión ...
... de Javier. Con cada caricia, Mariana siente cómo su propia excitación crece. La humedad en su vagina se incrementa, y puede sentir el latido de su corazón en su sexo, palpitando con una mezcla de deseo y lujuria. —Imagina que estás aquí, amo —dice Claudia, abriendo los ojos y mirando directamente a la cámara—. Imagina que eres tú quien me toca, quien me hace sentir así. Quiero que me uses, que me poses, que me hagas tuya de todas las maneras posibles. Sus palabras son una mezcla de sumisión y deseo, y puede sentir cómo su cuerpo responde a ellas. Sus pezones están duros, su respiración es jadeante, y su sexo palpitante de necesidad. Sabe que no puede correrse todavía, que tiene que prolongar esto, hacer que dure, tal como Javier había ordenado. —Quiero que me veas sufrir, amo —continúa, su voz un susurro ahora, lleno de necesidad—. Quiero que veas cómo me toco, cómo me hago venir, cómo mi cuerpo se rinde a ti. Porque soy tuya. Siempre tuya. Claudia se detiene, su cuerpo temblando de necesidad insatisfecha. Sabe que ha cumplido con el reto, pero también sabe que esto es solo el comienzo. Javier querrá más, y ella tendrá que dárselo. —Mariana, ¿está bien así? —pregunta Claudia, con voz temblorosa, buscando aprobación. Mariana asiente, su voz firme pero suave. —Sí, está perfecto. Envíalo. Claudia no envía aun el video, sabiendo que, con cada imagen, se aleja más de sí misma. Se queda allí, sentada en el banco, con el cuerpo aún sensible, con el corazón ...