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Capítulo 8: Ecos de Entrega y Traición
Fecha: 21/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... acelerado. No puede dejar de pensar en lo que ha hecho, en cómo se ha expuesto, en cómo ha cumplido con los deseos de Javier. Mariana guarda el teléfono y se sienta junto a Claudia, envolviéndola en un abrazo reconfortante. —Lo hiciste, Claudia —susurra, acariciando su cabello—. Estoy tan orgullosa de ti. Claudia comienza a llorar, sus sollozos son profundos y desgarradores. Todo el estrés, la humillación y el miedo que ha estado conteniendo estallan en ese momento. Mariana la sostiene, meciéndola suavemente, susurrándole palabras de consuelo. —Shh, está bien —dice Mariana, besando su frente—. Ya pasó. Estás a salvo conmigo. Después de unos minutos, Claudia se calma, su respiración se estabiliza y sus lágrimas disminuyen. Se aparta ligeramente de Mariana, sus ojos rojos e hinchados, pero con una mirada de gratitud. —Gracias, Mariana —dice, su voz ronca por el llanto—. No sé qué haría sin ti. Mariana sonríe suavemente, acariciando su mejilla. —Estoy aquí para ti, siempre. Vamos a casa, necesitas descansar. Ambas se levantan y comienzan a caminar de regreso al departamento de Mariana. El parque, que antes estaba lleno de tensión y nerviosismo, ahora se siente más tranquilo, como si hubieran cruzado una línea y ahora estuvieran en un territorio diferente. De regreso en el departamento, Claudia se sienta en el sofá, todavía envuelta en una manta, tratando de calentarse. Mariana se sienta a su lado, tomando su mano. —Vamos a enviar el mensaje —dice ...
... Mariana, tomando el telefono de Claudia—. Juntas. Claudia asiente, tomando una respiración profunda. Sabe que esto es necesario, que es parte del plan. Con manos temblorosas, envían el video a Javier, sabiendo que con ese envío, han dado un paso más hacia su venganza, pero también hacia una mayor sumisión y humillación. El video había sido enviado y ahora solo podían esperar la respuesta de Javier. Mariana la abrazaba, intentando transmitirle seguridad y consuelo. De repente, el teléfono de Claudia vibró con un nuevo mensaje. Era de Javier. Claudia lo abrió con manos temblorosas, sus ojos escaneando rápidamente las instrucciones. Su rostro palideció al leer el contenido. —Mariana —llamó Claudia, su voz apenas un susurro—. Es otro reto. Mariana se acercó, su expresión seria mientras leía el mensaje por encima del hombro de Claudia. Sus ojos se entrecerraron al comprender las nuevas instrucciones de Javier. —Dice que debo pedir una pizza —comenzó Claudia, su voz trémula—. Y que debo recibir al repartidor... desnuda. Mariana asintió, entendiendo la gravedad de la situación. —Sigue leyendo —la instó suavemente. —Debo hacerle pasar y decirle que mi amo me ordenó la comida, pero que aún no ha llegado —continuó Claudia, tragando saliva—. Y que me ordenó estar... estar "arrecha". Mariana puso una mano reconfortante en el hombro de Claudia, dándole fuerza para continuar. —Debo seducirlo sin tocarlo —siguió Claudia, su voz cada vez más débil—. Solo mostrando mi ...