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Capítulo 8: Ecos de Entrega y Traición
Fecha: 21/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... gusta de mí? —preguntó, su voz seductora. El repartidor dudó por un momento, sus ojos recorriendo el cuerpo de Claudia. —Me gusta todo, pero tu culo es mi perdición. Es perfecto. Claudia asintió, sintiendo cómo su propio deseo crecía a pesar de la humillación. —¿Qué me harías si pudieras? —preguntó, su voz un susurro. El repartidor se acercó un poco más, sus ojos brillando de excitación. —Te follaría por todas partes. Empezaría por tus tetas, chupándolas y mordisqueándolas. Luego te daría la vuelta y te follaría el culo mientras te toco el coño. Claudia sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, una mezcla de excitación y miedo. —¿Cómo te gustaría que te tocara? —preguntó, su voz más segura ahora. El repartidor sonrió, sus ojos llenos de lujuria. —Me gustaría que me sacaras la verga y me la chuparas. Quiero sentir tu boca caliente y húmeda alrededor de mi pene, quiero que me la chupes hasta que me corra en tu boca. Claudia asintió, sintiendo cómo su excitación crecía. —¿Qué te gustaría que hiciera después? —preguntó, su voz un susurro. El repartidor se acercó aún más, su voz ronca de deseo. —Quiero que te pongas de rodillas y me mires a los ojos mientras te la meto por la boca. Quiero follarte la boca, sentir cómo tus labios se cierran alrededor de mi verga mientras te la meto hasta el fondo. Claudia se arrodilló lentamente, mirando al repartidor a los ojos, sintiendo cómo su corazón latía con fuerza en su pecho. —¿Y después? —preguntó, su voz ...
... temblorosa. El repartidor sonrió, su excitación palpable. —Después, quiero que te pongas de cuatro y te folle el culo. Quiero sentir cómo tu culo aprieta mi verga mientras te la meto lentamente, escuchando cómo gimes de placer y dolor. Claudia sintió una oleada de humillación y excitación, sabiendo que estaba llegando al punto culminante de la seducción. —¿Te gustaría que hiciera algo más? —preguntó, su voz un susurro. El repartidor asintió, su voz ronca de deseo. —Quiero que te corras para mí, que te toques mientras te miro, que vea cómo te das placer y cómo tu cuerpo responde a mis palabras. Claudia comenzó a tocarse lentamente, sus dedos recorriendo su cuerpo, sintiendo cómo su excitación crecía. —¿Te gustaría ver cómo me corro? —preguntó, su voz llena de deseo. El repartidor asintió, sus ojos fijos en el cuerpo de Claudia, su respiración acelerada. —Sí, quiero ver cómo te corres, quiero escuchar tus gemidos, quiero sentir cómo tu cuerpo tiembla de placer. Claudia continuó tocándose, sus dedos moviéndose con más intensidad, sintiendo cómo su cuerpo respondía a la excitación y la humillación. —¿Te gustaría tocarme? —preguntó, su voz un susurro, ella cumplia como un robot las indicaciones de Javier pero por dentro temblaba, tenia panico, se senita una cualquiera obligada a actuar pero lo peor era aquella parte que se permitia sentirse exitada, deseada y eso siemrpe la hacia sentirse peor. El repartidor asintió, acercándose aún más, su voz ronca de deseo. —Sí, ...