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Arakarina (02: La búsqueda de un pintor)
Fecha: 24/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Hetero Autor: george45winer, Fuente: SexoSinTabues30
... plexo, y se sabía mala por verlas, pero era incapaz de dejar de hacerlo. Pero si la mujer que estaba ahí atada había hablado con ella apenas hace una hora. El sexo le parecía más extravagante de lo que ya le resultaba, su virginidad en definitiva se sentaba en un banquillo de cara a la pared. La tercera y última foto era la captura del falo por aquella boca de directora ansiosa. Helena las vio con algo de pena, y pensó «Vaya cosas que aprende uno, basta con salir un poco a la calle». En el portafolio de papel se encontraba una última nota que decía. «Nada extraño se avecina en nuestras vidas. Siempre surge aquello que uno desea. La Lámpara Maravillosa que concede los deseos es la noche, basta con que camines un poco por ella, no surgirá lo que te hace daño, sino lo que te hace feliz. Uno nunca se da cuenta de cosas que no quiere, lo desagradable y sorpresivo es el deseo oculto hecho de barro. Desde que soy un intimista me he visto rodeado de perversos. ¿Hay quien se asusta con lo que ve o escucha?, Si fuera demasiado para él nunca lo hubiera visto u oído. Es el secreto de la diversidad. Quedan todos invitados al placer y virtud por igual. Tan amor es el beso donde quiera que se da.» Y al reverso de la hoja estaba una especie de autorretrato, compuesto del dibujo de una cabellera amplia y salvaje, y el dibujo de una mirada que parecía viva, clavándose en quien la viera, sonriendo, proponiendo, perdonando de antemano cualquier juicio. No había más trazos, no hacían ...
... falta. Hurgó en más cajones y no encontró casi nada, botes de aceite, espejos, peines con cabellos pelirrojos y largos enredados en los dientes, cuadernos sin anotaciones, lápices, sogas, varios perfumes de hombre y mujer, etc. «Quienquiera que entre aquí no tiene la más mínima intención de llevarse nada» supuso. Ella en cambio agarró el portafolio de papel, guardo las cosas que había encontrado en él y se lo echó bajo el brazo. Miró a la ventana y el sol comenzaba a decir adiós. Ella estimó apropiado irse de una vez. Se arrastró por la portezuela de la mascota, torciéndose un poco para caber con todo y portafolio. Se desempolvó un poco la falda y se encaminó al pasillo para dar a la calle. Se detuvo de súbito, una chica estaba brincándose en ese preciso momento el barandal. Helena retrocedió tumbando con ello una botella que estaba en el suelo. La chica, que iba en pleno salto cuando la botella sonó, cayo revirando su vista al fondo del pasillo. Helena aterrorizada se deslizó de nuevo por la entrada de mascotas, con una rapidez igualada únicamente por un verdadero perro. Con el corazón palpitando al máximo. Pensaba en que seguramente había sido vista, la chica saltó tan rápido y alzó su mirada tan inmediatamente que seguramente la había atrapado. El problema de todo aquello era que llevaba el portafolio. Si tan sólo no lo hubiera tomado explicaría que husmeaba nada más, pero con él en las manos era poco más que una raterilla enfermiza y cachonda, además no podía devolverlo, ...