1. Carlos, Aníbal y Rafael, mis estudiantes sobresalientes 11


    Fecha: 31/08/2026, Categorías: Gays Autor: Anonimo, Fuente: SexoSinTabues30

    ... la habían dado los chicos que iban al final; entre ellos, Carlos y Aníbal. Sabía que el primero no era responsable, no es su forma de ser; con los otros no había confianza; a fuerza tenía que haber sido Aníbal, quien seguía llamando la atención.
    
    El profesor los dejó a su libre decisión para que hicieran lo que quisieran, puesto que ya eran las últimas clases. Se armaron grupos de juego; casi nadie quedó sentado, salvo un par de chicas y Aníbal. Me llamó la atención esto, pues era uno de los más animados para jugar siempre. Verlo me trajo recuerdos de nuestro encuentro, el ver y sentir su cuerpo presionándome a la pared, sus movimientos penetrándome una y otra vez, obligándome a servirle como objeto para satisfacer sus deseos y búsqueda de placer.
    
    No pasó mucho tiempo hasta que se levanta y habla con el profesor; enseguida camina con dirección al baño. Supuse que estaba enfermo. Detiene su camino, gira para verme directo; al parecer me tenía ubicado, hace un gesto con la cabeza llamándome. No entendí bien a la primera, pero cuando pasó de largo y no entró a los baños, me di cuenta de que iba al lugar que yo conocía; me estaba citando. Me invadió un fuerte impulso de ir corriendo a ese encuentro; la adrenalina invadió mi cuerpo. Una parte me decía que era una locura y la otra me gritaba que corriera.
    
    Me dominó el deseo y caminé con algo de temor de ser visto, pero todos estaban jugando. Avancé rápido para no dar tiempo a ser visto, llegué al sitio e ingresé; sabía cómo ...
    ... hacerlo. Una vez allí, veo a Aníbal sentado en el mismo lugar donde Carlos estuvo la primera vez, un poco distraído; tardo unos segundos en notar mi presencia. Se levanta y se acerca para quedar frente a frente; por primera vez noto que es un poco más alto que yo. Después de unos segundos de vernos, hago el gesto de besarlo; mi cuerpo me lo pedía a gritos, pero me bloquea.
    
    De rodillas, dice con tono de mando: «Así lo hago». Me toma del cabello y me obliga a mirarlo hacia arriba. Vamos dejando las cosas claras: aquí haces lo que yo te diga. Me cachetea dos veces, pero más era el gesto; no fueron fuertes o, por lo menos, no me importaron. Luego me obliga a restregar mi cara sobre todo su sexo; no podía negarme, pues con su mano atrás de mi cabeza me forzaba a hacerlo. Pude sentir su miembro debajo del pantalón claramente. Me obliga de nuevo a mirarlo: «¿Quieres chupar verga, putita?».
    
    —Si contesto moviendo la cabeza, me cachetea. —Hablame, puta, quiero escucharte, quiero verga —dije en tono de sumisión. La verdad, siempre he sido yo el que manda en estas situaciones, pero Aníbal me estaba dominando. Eso, putita, así me gusta. Se desata el cordón que sujeta su calentador; ante esto, sin perder tiempo, tomo su pantalón e interior a la vez y los bajo, dejando su herramienta libre y, sin más, la meto a mi boca.
    
    Eso, putita, con ambas manos levanta su camiseta dejando ver su abdomen. Le comí su verga como el más hambriento de los terneros. No me limité a nada; me atoraba a ...