1. Carlos, Aníbal y Rafael, mis estudiantes sobresalientes 11


    Fecha: 31/08/2026, Categorías: Gays Autor: Anonimo, Fuente: SexoSinTabues30

    ... que había estado y empecé a limpiar los líquidos que habían escapado de mi boca con mi pañuelo, las ganas que tengo de que me hagas tu hembra.
    
    Eso no va a pasar, responde muy tajante. —Ya quítate la mano, machito, que te la acabo de mamar; quiero verte entero. Aníbal, de a poco, se quita la mano y la pone en su cintura. —Disfruta, puta, que es lo máximo a lo que llegarás conmigo; me sobran hembras para culear. A lo que respondo: —No lo dudo, eres todo un macho, pero de tantas hembras, me buscas a mí para que te la mame. Sonríe al no tener cómo negar mi comentario.
    
    Empieza a quitarse los zapatos de nuevo y las medias esta vez. —¿Qué haces? —pregunté. —Me tengo que quitar todo para poder lavarme. Camina hacia un paso que a primera vista estaba bloqueado por sillas rotas y demás cosas dañadas, pero sí cabía que pasara una persona. Estira el brazo y empieza a caer agua de una ducha, bueno, de la tubería de donde había sido una ducha. Se metió y empezó a limpiar su pecho y sexo, al mismo tiempo que refrescaba. Salió, tomó la camiseta que usaba debajo y se empezó a secar.
    
    —Aquí es un motel completo —comenta mientras empieza a vestirse. La verdad, dije que iba a olvidar lo que pasó en el baño, pero el puto de Rafa hoy nos contó algo que me la paró y me ...
    ... hizo dar ganas de que me la mamara. No me resistí, aproveché su descuido y lo agarré del cabello, obligándolo a girar la cara. Retrocede como tratando de escapar, pero estaba muy cerca de la pared y no lo logra. Le planto un beso cargado de todos los deseos que había tenido reprimidos.
    
    Demoró en reaccionar, pues no lo esperaba. Le comí la boca un par de segundos hasta que me empuja. —No jodas, cabrón, limpia su boca con su camiseta. —Ya te dije que solo me gusta que me la mames y nada más. Termina de vestirse y se me acerca. Recordé lo que hizo la vez anterior y retrocedí, a lo que sonrió. —Te la voy a perdonar esta vez —comentó, caminó a la salida y se marchó. Apenas quedé solo, me invadió la emoción de haber estado por segunda vez con mi macho hermoso, haberlo disfrutado y esta vez por voluntad suya. Sabía que todo era cuestión de tiempo para tenerlo en mi cama.
    
    Me preparé para salir; ya faltaba poquísimo para que sonara el timbre. Recordé lo que pasaba siempre y opté por esperar. En ese instante, se escuchó mucho movimiento en el baño; los chicos estaban lavándose y preparándose para entrar a clases. Me tocó dejar que se fueran a clases para poder salir y poder ir al curso que me tocaba, terminando la tarde, al parecer, sin ninguna complicación. 
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