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🔥 Sudor, Hormonas... y Marcos (10)
Fecha: 31/08/2026, Categorías: Gays Autor: internauta, Fuente: TodoRelatos
... vez con ellos, y por qué me excita tanto aunque me muera de miedo. Mientras se apagan las luces y arranca la película, noto miradas en mi cuello, en mis manos, y un cosquilleo caliente subiéndome por el cuerpo. Raúl se me acerca al oído. —Disfruta de la peli, zorra. Luego me vas a hacer un favor. No puedo ni responderle. Solo me agarro fuerte a la Coca-Cola, intentando que mis manos no se noten tanto de lo que están sudando. La película lleva ya casi media hora, y por primera vez en mucho rato, me noto un poco menos en tensión. Es una de esas de terror con sustos baratos y sonido atronador, y parece que los chicos están bastante metidos en la historia. Samuel a mi derecha salta cada vez que aparece un bicho en pantalla, y el pelirrojo se parte de la risa de vez en cuando, dando tragos de la Coca-Cola y comentando tonterías en voz baja. Raúl, a mi izquierda, está más tranquilo de lo que esperaba. Ni me ha tocado ni me ha dicho nada en todo este rato, y eso me deja confuso. Una parte de mí se siente aliviada, incluso agradecida de poder ver la película con calma, y de no tener que estar pendiente de las miradas ni de la presión en mis hombros. Respiro, me acomodo un poco, y cojo un puñado de palomitas, intentando parecer normal. Me fijo en la pantalla y por un momento casi me pierdo en la historia. Pero cada vez que giro un poco la cabeza, ahí están ellos. Todos parecen normales. Todos menos Raúl. Noto su brazo casi rozando el mío todo el rato, su ...
... respiración profunda, su cuerpo grande ocupando la butaca de al lado como si no me dejara espacio. Y cada pocos minutos me llega un olor a colonia fuerte, masculina, mezclada con el sabor dulzón de las palomitas. Me arde la cara cada vez que pienso que estoy aquí con ellos. Aquí, rodeado, atrapado, sin escapatoria. Y al mismo tiempo, no sé por qué, me pone duro. Me da un asco de mí mismo reconocerlo, pero hay algo en el riesgo, en el peligro, que me calienta. En la pantalla gritan. Alguien muere. Se hace un silencio. Y entonces Raúl se levanta de golpe. —Voy al baño, me meo —dice, y sale casi sin hacer ruido. Me quedo rígido. Los otros ni se inmutan, comentan alguna broma sobre la peli, como si fuera lo más normal del mundo. Yo intento seguir mirando a la pantalla, pero no me entero de nada. Estoy contando los segundos, como un idiota. Uno. Dos. Tres.Mi respiración se acelera.Cuatro. Cinco.Vuelvo a mirar la puerta de la sala, esperando ver su silueta volver.Diez. Quince.Me muerdo el labio, inquieto. Una parte de mí piensa que igual hoy no va a pasar nada. Que Raúl se habrá cansado. O que la película de verdad les interesa. Que igual puedo ver la peli entera, salir con ellos, volver a casa y respirar tranquilo. Me aferro a ese pensamiento como a un clavo ardiendo. Pasados unos minutos, Raúl vuelve. Se sienta pesadamente a mi lado, acomodándose otra vez, y se estira como si nada. Samuel hace un gesto con la mano, murmurando algo de la peli, y Raúl ...