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🔥 Sudor, Hormonas... y Marcos (10)
Fecha: 31/08/2026, Categorías: Gays Autor: internauta, Fuente: TodoRelatos
... en corro, con la cara todavía encendida por lo que había pasado. Raúl traía el combo de palomitas como si fuera un trofeo, con la tapa mal cerrada y un par de chorros de leche reseca goteando por el lateral. Lo puso en el centro del banco con una sonrisa retorcida. —Toma, Marcos —me dijo, mirándome fijo—. Esto es para ti, tío. Yo abrí los ojos, tragando saliva, y moví la cabeza en plan “no, ni de coña”, poniéndome rojo hasta las orejas. Los chavales empezaron a partirse de risa al verme. —Que no se pase, tronco —saltó Samuel, dándole un codazo—. No seas cabrón con el chaval. Pero Raúl no parecía de humor para bromas. Me miró con un brillo de fuego en la mirada, casi amenazante: —He dicho que te las comas, Marcos. Es tu regalo. Por las pajas. No me jodas. Sentí un escalofrío. Me temblaron las manos, pero en el fondo me latió algo en el pecho: una curiosidad sucia, un morbo salvaje. Raúl no lo pedía, loordenaba, y me recorría un cosquilleo caliente por la espalda. Me senté en el banco despacio, con el cubo de palomitas en el regazo. Miré dentro, asqueado y fascinado a la vez: la leche estaba ahí, espesa, pegada a las palomitas, con hilillos blanquecinos que olían a sexo. Me giré hacia los chicos, buscando una última salida, pero todos me miraban expectantes, con la respiración contenida. Uno de ellos murmuró flipado: —Bro, no me jodas… qué ...
... mariconazo tragaleches... Yo cerré los ojos un segundo, tomé aire, y llevé un puñado de palomitas a la boca. El sabor salado mezclado con la lefa me golpeó la lengua, asqueroso y morboso al mismo tiempo. Tragaba despacio, notando el calor de todas las miradas encima, el cosquilleo de la humillación que se convertía en puro placer dentro de mí. Raúl me observaba, sin apartar los ojos, con media sonrisa torcida. Cuando me vio coger otro puñado, se inclinó hacia mí y me dijo bajito, casi con un susurro cargado de poder: —Ahora, cada vez que vengas al cine… ya sabes lo que toca, ¿vale? Yo asentí, sin poder evitarlo, tragando otra vez. Mi polla latía como loca en el pantalón, empapada de preseminal. Sabía que no podía parar, que me estaba gustando muchísimo, más de lo que habría imaginado jamás. Y Raúl se estaba dando cuenta: ya no tenía que gritarme ni agarrarme a la fuerza, porque algo en mi cabeza había hecho clic. Seguí comiendo, masticando entre risas, con las caras alucinadas de todos mirándome como si fuera un puto espectáculo. Sentí vergüenza, excitación, un chute de adrenalina que me quemaba la garganta, y, por primera vez, un retorcido orgullo: les estaba demostrando que era capaz de todo, que pertenecía a ellos. Perdonad la espera tantos días, estuve de vacaciones 🌴😏… ahora sí, contadme qué os parece y cómo os gustaría que continúe la historia.