1. 🔥 Sudor, Hormonas... y Marcos (10)


    Fecha: 31/08/2026, Categorías: Gays Autor: internauta, Fuente: TodoRelatos

    ... sube por la espalda.
    
    El chaval se corre, intentando no hacer ruido, mientras me agarra de la muñeca para marcar el ritmo.
    
    —Dios… dios… joder…
    
    Raúl me acaricia la cabeza, casi con ternura, y me dice bajito:
    
    —Así me gusta, zorra…
    
    Me da otro cachete en la cara.
    
    Respiro fuerte, sin soltar la polla de aquel chaval, que ya se está bajando el pantalón y acomodando, mientras me mira con media sonrisa, satisfecho.
    
    Raúl vuelve a dejar el combo chorreante a un lado, y se recuesta, mirando el techo del cine como si nada.
    
    —Siguiente… —dice con voz tranquila, riéndose, y me da un empujón suave en el hombro—. ¿Tienes ganas o qué?
    
    Yo no contesto. Solo asiento, con la respiración disparada, y sintiendo que ya no queda nada del Marcos de hace un rato. El miedo se me ha ido. Estoy ardiendo. Y quiero más.
    
    Samuel, que está justo a mi izquierda, no me quita ojo. Me mira con la cara roja, el cuello tensado, la polla marcando a reventar por el vaquero, y los ojos medio encendidos.
    
    Se acomoda, se baja la cremallera sin miramientos, y me enseña ese rabo hinchado, que apenas cabe entre sus dedos. Lo tiene tan duro que me da miedo que explote. Sin decirme nada al principio, me la golpea contra la mejilla varias veces, con un gesto rápido, como si marcara su territorio en mi cara. Me sobresalto, noto la carne caliente y densa rozándome la barba de días, y me estremezco de arriba abajo.
    
    Raúl, que está a su lado, le observa con una sonrisa torcida, de auténtico cabrón, ...
    ... con la mirada encendida de orgullo, como si estuviera viendo a su mejor amigo destrozarme el poco pudor que me queda. De vez en cuando Raúl me suelta un susurro que me calienta el cerebro:
    
    —Mira cómo se la menea, zorra… ¿Vas a mamar también esta o qué? —me susurra cerca de la oreja.
    
    Samuel se ríe un poco, pero se muerde los labios. Le tiembla la mano al sostener la base de su rabo. Me da otro golpecito en la cara, más lento, recreándose.
    
    —Venga, maricona… —me suelta Samuel con voz grave, apenas contenido—. Menea esto, anda, que estoy que exploto, joder…
    
    Es tan grueso que los dedos casi no me cierran. Siento que me tiembla la muñeca. Samuel bufa, se arquea un poco, y se apoya en el respaldo mientras me observa pajeársela, con la respiración desbocada.
    
    Un par de espectadores de las filas más adelante giran la cabeza al notar movimiento y escuchar alguna risa de fondo. Javi, un poco más centrado, levanta la mano y casi en susurro regaña:
    
    —¡Tíos, bajad la puta voz, hostia!
    
    Pero eso solo hace que Samuel se ponga más salido todavía. Le vibra la garganta de placer y suelta un suspiro largo, áspero, que retumba en mi oído. Me excita tanto notarle tan encendido, tan fuera de sí, que me lanzo a pajeárselo con más ritmo, notando cómo la vena gorda del costado se hincha como un latigazo vivo.
    
    Samuel me sujeta de la nuca con la mano libre y me acerca la cara a su rabo. Me restriega el glande caliente por la barba, con un gemido casi animal, y me suelta con la voz ...
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