-
🔥 Sudor, Hormonas... y Marcos (10)
Fecha: 31/08/2026, Categorías: Gays Autor: internauta, Fuente: TodoRelatos
... asiente. Yo me relajo un segundo, cuando Raúl suspira y dice, en voz normal: —Tíos, me estaba meando. Hasta sonrío, nervioso, intentando integrarme. Quizá de verdad no quiere nada hoy. Quizá solo era una amenaza vacía, y la peli le distrae. Pero apenas han pasado diez segundos cuando noto su mano en mi muslo. Me paralizo. —Marcos —me susurra. Un escalofrío me recorre. —Marcos —insiste, con la voz más grave, tan cerca que me roza la oreja—. Agáchate, te pones la capucha… y me desabrochas el pantalón, maricón. Mi cuerpo entero se queda rígido. Giro la cabeza muy despacio hacia él, incapaz de creérmelo. —¿Aquí…? —acierto a balbucear. —Sí, aquí —susurra con un hilo de risa cruel en la voz—. Arrodíllate y me sacas la polla, zorra. Casi se me cae el corazón al suelo. Miro alrededor. A lo lejos, apenas un par de personas en la tercera fila, concentradas en la pantalla, totalmente ajenas a lo que pasa aquí detrás. Siento el sudor correrme por la espalda. Me quedo bloqueado. —Venga, no te hagas el tonto —gruñe Raúl, notando que no reacciono—. Te pones la capucha, maricón, y me sacas la polla ahora. Trago saliva con tanta fuerza que me duele. Tiro de la sudadera, me pongo la capucha negra que llevo, sintiéndome como un delincuente. Miro otra vez alrededor. Nadie parece mirarnos. Samuel suelta un comentario sobre la peli, riéndose bajito, y el pelirrojo le da un codazo, como si la película fuera lo único que importase. Me dan ganas de ...
... salir corriendo. Pero mis piernas no responden. —¿Qué pasa? —dice Raúl, con voz dura—. ¿Te tengo que empujar yo al suelo? Niego con la cabeza. Lentamente, temblando, me aparto el cubo de palomitas de las rodillas, y me pongo de rodillas en el hueco entre los asientos. Me siento ridículo, patético, y aún así noto que se me hincha la polla en los calzoncillos de la tensión. Raúl se recuesta en su asiento, estirando las piernas con descaro. —Dale, zorra —me escupe bajito, pero con tanta rabia que me taladra—. Abre la cremallera. Miro al resto de los chicos. Samuel no aparta los ojos de la pantalla, pero tiene una sonrisilla rara. El pelirrojo me mira y luego baja la vista a mi capucha, riendo por lo bajo. Javi está más serio, pero tampoco dice nada. Trago saliva, con las manos temblorosas, y me acerco al pantalón de Raúl. Con dedos torpes, tiro de la cremallera. Me cuesta. Me tiemblan tanto los dedos que se me enganchan. Siento la respiración de Raúl encima, fuerte, paciente, esperando. —El botón también, maricón —susurra, con toda la calma del mundo. Obedezco. Desabrocho el botón de sus vaqueros. Siento el calor de su polla ahí dentro, dormida, relajada. No la saco todavía, porque apenas puedo respirar. Me quedo ahí, arrodillado, con la capucha bajada tapándome la cara, la frente rozando sus muslos, y temblando como un perro apaleado. Raúl me pasa una mano por la nuca, y suelta un bufido satisfecho. —Así me gusta —murmura—. Así. Yo cierro los ...