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La finca.
Fecha: 01/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... me dijo. —Me hubiera gustado verlo gozar … Hizo una pausa y sonriendo me preguntó. —¿A ti no? … Me quedé callada, si hubiera sabido la conmoción que se desarrollaba dentro de mí, habría tenido mucho cuidado de no hacerme tales preguntas. La cosa terminó ahí; volví a casa mientras ella se subía a la bicicleta y se alejaba hacia el sendero que iba al bosque seguida de cerca por Kaiser. Después de presenciar el espectáculo sin escrúpulos y de que cosa era capaz de hacer, me puse sospechosa. Estaba segura de que ella iba a tratar de terminar lo que yo no le permití. La había visto muy excitada a masturbar a Kaiser y no podía creer que haya sido solo una casualidad. Subí al piso superior y tomé el catalejo que había pertenecido a papá y busqué en la dirección en que ella se había alejado. El sendero estaba vacío, esperé unos segundos y vi aparecer a Kaiser que daba saltitos a la orilla del arroyuelo, luego apareció mi prima que se había bajado de la bicicleta y parecía acomodarse bajo un aromo. El prismático no era de los mejores, traté de meter a foco la figura de ella, me pareció que no estaba vestida, me pareció ver sus tetas desnudas. Cuando se fue estaba vestida con una polera roja y ahora no tenía nada de rojo encima. ¡Esa puta! Pensé. Algo le está haciendo a Kaiser y decidí de ir a ver. Me fui por entremedio de la chacra para no ser vista, hasta que estuve a la vera del camino donde la había visto. Me escondí detrás de unos setos, nada, no había nada. ...
... Luego escuché el afanoso respiro de Kaiser, me acerqué cautelosamente tratando de no hacer ruidos. Estaban en un pequeño espacio entre el riachuelo y el árbol a pocos metros de mí. Esa yegua estaba desnuda, sentada sobre la hierba intentando masturbar a Kaiser que estaba cerca de ella tratando de lengüetear sus piernas. Me llené de ira y celos y hubiera querido interrumpir lo que estaba haciendo con el perro. Me sentía traicionada, lo sé que suena absurdo, pero mis celos eran por Kaiser. Afortunadamente no me dejé enceguecer por mis emociones, estaba razonando como si se tratara de una persona humana. Eva no estaba al tanto y no podía imaginar que yo había tenido una relación con el animal. Ella en tanto, con la mano libre se mojaba los dedos con saliva y se los metía en el trasero para lubricarlo. Al momento no lograba entender la razón de ese comportamiento suyo. La única explicación es que le gustara excitarse magreando su culo. De hecho, cada vez que se penetraba con los dedos gemía y meneaba su trasero. Continuó imperturbable en su propósito de lubricar su estrecho orificio que al parecer, ya se había dilatado bastante, puesto que lograba meter sus cuatro dedos con cierta holgura. Luego se posicionó bajo el perro de espalda; levantó sus caderas y trató de penetrar su agujero en esa posición. Pero por más que levantara su pierna, no había ángulo seguro para que el perro se lo metiera. Del modo en que lo estaba haciendo, se veía que no tenía experiencia alguna. ...