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La finca.
Fecha: 01/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... Después de varios fallidos tentativos, se dio cuenta de que era imposible que el perro la penetrara en esa posición. Sudada, jadeante y excitada, entendió que tenía que colocarse a cuatro zampas. En cuanto Kaiser entendió que ahora la perra estaba lista y dispuesta, la monto como enloquecido y comenzó a dar embates contra las piernas y las nalgas de ella con su discretamente rígido pene. Ella lo aferró y lo apunto al agujerito donde quería sentirlo. Me di cuenta de haberme excitado, metí mi mano entre mi labia vaginal y la saqué empapada con mis jugos. Miré la mano de Eva que tenía aferrado firmemente el pene de Kaiser, lo restregó cerca de su peluda vulva y, para mi grande sorpresa lo centró en el estrecho agujerito de su ano. Kaiser no sabía que orificio era o no era, solo empujó violentamente su polla y se lo metió hasta el fondo, hasta que desapareció totalmente. Eva emitió un chillido y gruñido de placer y con una mano comenzó a tocar su túrgido clítoris. A este punto no estaba entendiendo nada. Ella al igual que mi madre prefería ser penetrada en ese innatural agujero. No podía comprender por cual motivo preferían ser enculadas, cuando era más fácil y ardorosamente gratificante prenderlo en el coño. No pude evitar de pensar en la escena de mi madre y sus gritos de dolor y que ella probablemente sabía a que se arriesgaba; mientras se notaba que Eva era inexperta y seguramente era su primera vez con un perro y un miembro de esas dimensiones. Me estremecí de ...
... solo pensarlo, pero me dio miedo pensar a las consecuencias. ¿Sería Eva capaz de salir de esta fea situación, teniendo en cuenta las reacciones del perro? Estaba morbosamente curiosa por saber que fin tendría toda esta situación. Yo había probado solo con mi novio, el quería sodomizarme y yo acepté, pero francamente no me produjo ningún placer, prefería de todas maneras hacerlo en el modo tradicional. Mi prima en tanto parecía enloquecida, movía su trasero y empujaba bajo la panza de Kaiser, como si quisiera que el perro se lo metiera más adentro. Vi como Kaiser la follaba a una velocidad extrema, mientras sus peludos testículos azotaban los glúteos de ella. Primero fue el perro que comenzó a eyacular en su culo y casi de inmediato ella se corrió restregando su coño a toda fuerza. Luego presa de las sensaciones de su orgasmo, dejó de frotar su coño continuando a menear su culo contra el pene del perro. Los intensos jadeos y gemidos que escapaban de su boca hicieron que una increíble cachondez creciera en mí e inconscientemente comencé a frotar mi panocha. Un alarido aspaventoso me trajo de nuevo a la realidad, era Eva con los ojos que casi salían de sus cuencas aterrorizada por el dolor que le estaba procurando Kaiser al tratar de despegarse de ella con fuerza. La arrastró por varios metros sobre el césped. En su intento por despegarse de ella, Kaiser la había arrastrado y la había arañado en la espalda hasta hacerla sangrar. Pero los gritos de Eva no eran por esos ...