-
La finca.
Fecha: 01/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... de curarte para aliviar tu dolor … Le dije en tono tranquilo. Me miró con una carita de gratitud e hizo una mueca como una sonrisa. Más allá de lo que le había sucedido, estaba curiosa por saber porque se había hecho sodomizar por el perro, me resultaba difícil comprenderlo. Si tenía ganas de aparearse con Kaiser, ¿por qué no lo hizo con su coño? Eso le habría procurado menos problemas y más placer. Estábamos por llegar a casa y le dije. —Eva, quiero que sepas que entiendo lo que te pasó … puedes confiar en mí … Esto será un secreto entre tú y yo … Me miró gratamente y dijo. —Esto ha sido muy difícil para mí … Gracias … Entonces le pregunté. —Perdona si lo pregunto … pero ¿Por qué lo hiciste por detrás? … Acaso no sabías que la polla de los perros se hincha y se pone muy gruesa? … Ella siguió caminando sin responderme, entonces agregué. —Si no llegaba yo ahí, probablemente todavía estarías pegada a Kaiser … Se detuvo mirándome, sus labios temblaban, con un poco de balbuceo y llanto me dijo. —Sé que puedo confiar en ti … No sabía eso de los perros … Hasta ahora lo había solo masturbado … Mientras lo lavaba vi esa cosa grande y me vinieron ganas de hacerlo … —Sí … Pero ¿Por qué por tu trasero? … —Por que me gusta más hacerlo de ese modo … Me dijo secándose las lágrimas dejando de llorar y visiblemente ruborizada; luego agregó. —Desde muy niña … Lo probé con mi novio … Me gusta así … No puedo resistir … Es más fuerte que yo … —¡Oh! … ...
... Entiendo … Le dije, pero, a decir verdad, todavía para mí era incomprensible; luego me dijo. —Además … Hacerlo con un perro, me pareció más seguro por atrás que por delante … Por miedo a las enfermedades, ¿sabes? … Pensé a mi madre, tal vez ella había pensado del mismo modo que Eva. No le quise decir que a mi nunca me ha gustado eso. Después de todo, cada una tenía sus propios gustos y preferencias. Eva no pudo regresar a la ciudad el lunes. Todavía no estaba curada de las dolencias después del acto bestial que le laceró el ano. Como le había venido un poco de fiebre, mi madre tuvo que intervenir y se enteró de todo. Ella le hizo las debidas curaciones para evitarle la vergüenza de llamar un médico. Mamá no hizo ningún comentario y se limito a hacerle las curaciones debidas. Seguramente sintió un poco de solidaridad pensando que también ella había tenido una experiencia similar y, que solo su experiencia, le evitó consecuencias peores. La vida en la finca continuó en forma normal. Cada una de nosotras sabíamos que hacer con el perro, pero fingíamos no saber nada de nada. De ese modo nos turnábamos para aprovechar de Kaiser apenas se hacía posible y disponible. Kaiser estaba super empeñado. Yo sabía que mi madre lo usaba algunas noches llevándoselo al granero. Eva se repuso y siguió jugando con Kaiser, seguramente ya no se lo hacía meter por atrás, pero noté que regresaba alegre y contenta después de cada paseo con el perro. Y yo, bueno, yo esperaba cuando no ...