1. La finca.


    Fecha: 01/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... que estaba sin bragas, pero él nada. No daba ningún signo de querer hacerlo conmigo, jugaba y daba saltitos por aquí y por allá, pero nada más. Creo que necesitaba ser estimulado, así que como me lo había prometido, me despojé de todos mis vestidos e inicie a tocarlo, acariciando suavemente la funda que escondía su enorme polla. Se quedó inmóvil aceptando mis caricias. Poco a poco mis carantoñas comenzaron a surtir el efecto deseado y la puntita aguzada y rojiza de su pene salió de entre su pelaje oscuro y brillante.
    
    Ahora comenzaba la parte más ardua, pensé. Era el momento de llevarlo a mi boca. Me senté en la alfombra y empujé su pene entre sus patas traseras, incliné mi cabeza para mirarlo de cerca. Rocé mi panocha con una mano y estaba mojada en forma increíble, la cachondez y calentura por lo que estaba haciendo me hacían tremolar como una hoja al viento. El grueso pene rojo como el fuego estaba completamente fuera de la funda, sin más, cerré los ojos y me lo llevé a la boca.
    
    Me sentí gratamente sorprendida, estaba preparada para un sabor disgustoso, en cambio descubrí que me gustaba, era un poco salado, también su olor me cautivó, era como una esencia exótica y salvaje que llenó todos mis sentidos y me hizo poner más caliente. Me dediqué a chupársela con verdadera pasión, lo lamí y relamí por todas partes, hasta lo tiré un poco para azotar mis duras tetas, cuando comenzaron a fluir gotitas de líquido canino, lo apunté a mis pechos para bañarlos en esa tibia ...
    ... esperma acuosa. Me sentí perdida en miles sensaciones y bebí de su tronco caliente y violáceo, tragando su polla hasta tocar el tope de mi garganta. La polla de Kaiser había alcanzado dimensiones estratosféricas y decidí que había llegado el momento de hacer que me prendiera como lo había hecho la vez pasada.
    
    Me giré estando en cuatro y apoyé mi torso sobre el diván, me quedé quieta esperando que él me saltara encima. Esta vez Kaiser no se hizo de rogar, inmediatamente saltó sobre mi espalda y sentí sus filudas uñas. Caliente como estaba olvidé de proteger mi espalda, pero ya era demasiado tarde para hacerlo.
    
    El perro comenzó a dar punteadas detrás de mí en el tentativo de penetrarme con su pija, esta vez yo le ayudé de otro modo arriesgaba de que su loco pene me penetrara en el agujero equivocado. Ya se había convertido en una estaca hermosa y gruesa cuando me penetró, estaba tan bien lubricada que no tuvo ninguna resistencia, su polla entró completamente en mí.
    
    Comenzó a follarme en forma demencial y a una velocidad increíble. Por varios minutos me cabalgó jadeando sobre mi espalda, yo me la estaba gozando toda, deleitándome de su enorme verga que segundo a segundo crecía más y más dentro de mi panocha, estirando todos mi pliegues y empujando mis paredes vaginales más allá de sus límites. No logré resistir mucho, un improviso y violento orgasmo me hizo chillar y estremecer de lujuria. Descargas eléctricas partían desde mi vientre hasta hacer erizar los vellos de mi nuca, ...
«12...567...16»