1. La finca.


    Fecha: 01/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... me estaba revolviendo los sesos.
    
    Mi almejita estaba forzada y desgarrada, la dilatación causada por su enorme polla había alcanzado limites extremos y dolorosos que agudizaban aún más mi placer y goce. Me estaba volviendo loca. La dicha y cachondez se hicieron casi insoportables, me estremecía gritando y chillando como una perra, rasguñando con mis uñas la tela del sofá.
    
    Traté de recomponerme, Kaiser había eyaculado y trataba de alejarse, pero al igual que la vez pasada, su pene estaba atorado dentro de mi estrecha panocha, sus movimientos me causaban ulteriores ondas post orgásmicas y contracciones deliciosas que parecían infinitas. Una vez más mi espalda sufrió los rasguños de sus zampas, pero finalmente se liberó.
    
    Debía estar atenta con Eva, normalmente tomábamos baños de sol desnudas y no sabría como encontrar una explicación plausible a esos arañazos.
    
    Esta vez fue mucho más hermoso que la primera vez, tal vez porque estaba preparada. También el sentimiento de culpa y de vergüenza venían notablemente atenuados por la gratificación de mis sentidos y los esplendidos orgasmos. El único inconveniente eran los zarpazos que habían arañado mi espalda, los que tenía que esconder para que nadie los viera.
    
    El tiempo trascurrió muy rápido, eran casi cuatro semanas que Kaiser estaba con nosotras y un sábado después de almuerzo, vi la SUV de mi primo detenerse en el vial de la casa.
    
    —¡Hola!, Emma … Vine a ver a Kaiser … ¿Cómo está? …
    
    Preguntó Luciano mientras de ...
    ... detrás del granero apareció Kaiser corriendo a toda fuerza para saludar a su amo. Le di algunas informaciones sobre el perro y él me dijo que tenía intención de llevárselo por algunos días. Por supuesto que no estuve de acuerdo, ya estaba acostumbrada a la presencia del perro y… a todo lo demás. También Eva protesto con su hermano, aduciendo que tenía que lavarlo, darle su comida y sacarlo de paseo. No podía llevárselo justo en los días en que estaba ella para cuidarlo.
    
    Mi madre asomó por la puerta para reclamarle y expresarle su contrariedad, diciendo que era inútil molestar al animal y sacarlo del entorno donde se encontraba tan bien cuidado. Luciano no escuchó ninguna de nuestras razones, simplemente cargó a Kaiser en su móvil y se lo llevó diciendo que lo traería de regreso en unos días más.
    
    Inmediatamente imagine como lo traería de regreso, él y la zorra de su mujer satisfarían todas sus ganas, abusándolo y disfrutándolo al extremo. Sabía que no podía pretender nada, pero me molestaba que otra pudiese hacer con el perro lo mismo que había hecho yo. Por otra parte, el perro era de ellos y podían hacer todo lo que quisieran con él.
    
    Los días pasaron monótonos y aburridos, se sentía la ausencia de Kaiser. También Eva se había resentido y estaba más apagada y triste. Todas no veíamos la hora de que nos trajesen a Kaiser de regreso. Finalmente, cinco días después, Luciano lo trajo de regreso.
    
    Apenas mi primo se fue, en un momento en que Eva y mi madre no estaban, ...
«12...678...16»