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La finca.
Fecha: 01/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30
... examiné atentamente al perro para entender de su comportamiento si algo le habían hecho durante estos días. Me parecía más vivo que nunca, muy curioso, excitado diría, había tratado con fuerza de meter su nariz bajo mi falda para olisquear mi conchita. Trató más de una vez de saltarme encima para derribarme y, lo logro una vez, solo mis calzones y mis panties me salvaron de que no llevara a cabo con éxito su alevoso acto copulatorio. Esto me sorprendió, nunca lo había visto tan excitado conmigo; estaba convencida de que regresaría vacío y consumido, en cambio, estaba más cachondo que antes. Me resultó evidente de la mujer de mi primo no había aprovechado de él, de otro modo no habría regresado así tan recargado. Decidí de tenerlo calmo, apenas Eva se fuera el lunes y aprovechando la ausencia de mamá, lo disfrutaría por un par de horas. Ya sabía que Kaiser después de cualquier performance, se quedaba tranquilo por algunos días. Y si este era su comportamiento normal, ¿por qué entonces las semanas recién pasadas estaba sin deseos de nada y ahora después de una semana de ausencia, le había regresado toda la fogosidad? Dejé de pensar en ello ya que no tenía ninguna respuesta de cómodo. El lunes por la mañana me preparé, estaba muy cachonda y excitada. Saludé a Eva que regresaba a la ciudad y esperé que mi madre se alejara en su camioneta hacia el pueblo cercano. Había decidido de hacerlo al aire libre y había escogido la plantación de choclos donde había un delicado ...
... césped y suelo blandito, además, allí nadie me vería. Caminé hacia el predio sembrado de choclos, me había dejado una remera apretada para protegerme de las uñas filudas de Kaiser, una faldita corta y sin bragas. Llamé a Kaiser que no quiso venir detrás de mí, el perro vino y me olfateó en medio a las piernas, luego se echó a un metro de distancia. Me esperaba su ímpetu y fogosidad, en cambio se mantenía alejado de mí, tranquilo, como si no le importara que yo estuviera ahí dispuesta a todo por él. No encontré ninguna explicación, solo el día antes estaba desesperado por saltarme encima y ahora de pronto toda su excitación y entusiasmo se habían ido, ¿Por qué este cambiamiento en tan poco tiempo? La cosa no me resultaba clara, esto era más bien sospechoso. El problema no era la mujer de mí primo, parecía ser algo más cercano. El perro parecía ya satisfecho, y si no fui yo a satisfacerlo, ¿Dónde habrá encontrado quien lo satisficiera? ¿Quién podía ser? Aquí en casa aparte de mí, estaba mi madre, mi prima y la contable que venía una vez por semana a poner en orden los libros de contabilidad. ¿Habrá encontrado una perra en celo? Inmediatamente descarté esta hipótesis, ya que la finca está rodeada por una cerca eléctrica para no permitir el ingreso de animales desconocidos. Quedaban solo la contable y mi prima, descarté a mamá porque ella jamás haría una cosa de este tipo, religiosa y beata como es. Me sentí desilusionada y renuncié a tener sexo con Kaiser, debía ...