1. La finca.


    Fecha: 01/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Juan Alberto, Fuente: SexoSinTabues30

    ... descubrir cueste lo que cueste la causa de la indiferencia y del bajo estado de ánimo del perro.
    
    Al día siguiente debía venir la contable, decidí prepararme para espiarla y sorprenderla si se atreviese a yacer con Kaiser, tal vez ella era la causa de todo. Puntualmente después de almuerzo ella llegó a la finca, como siempre se presentó y después de intercambiar algunas informaciones con mamá, se fue a la oficina a hacer su trabajo. Mamá dijo que iba a regar un par de hectáreas y yo dije que iría a la estancia vecina a visitar una amiga. De ese modo, dejamos a la contable a solas con el perro, ahora debía solo esperar.
    
    Me escabullí por detrás de la casa y me acerqué a la ventanita que daba al estudio. Podía verla perfectamente de espalda a mí trabajando con su calculadora y escribiendo notas en los libros. Kaiser estaba echado a los pies de ella. De cuando en cuando levantaba su hocico queriendo enfilarse bajo la corta falda de ella; pero ella lo alejaba con decisión, firmeza y delicadez, pero ante la insistencia del perro, le mandó una fuerte patada en la nariz, Kaiser lanzó un quejido de dolor y se levantó para salir de la habitación. Me quedé atónita, la hipótesis que más había defendido caía estrepitosamente.
    
    Descartada la mujer de mi primo, descartada también la contable, ¿Quién más podía estar satisfaciendo al perro, aparte de yo misma? Solo quedaban mi prima y mi madre. Por supuesto que debía descartar a mí madre, ¿podía ser Eva la causa del cambiamiento de ...
    ... Kaiser?
    
    Esa noche no lograba prender sueño, estaba todavía caliente e insatisfecha; trataba de entender como y en que momento mi prima había estado con Kaiser. No me restaba que esperar hasta el próximo sábado para encontrar una respuesta a mis incógnitas. Presa de estas preocupaciones, me levanté y baje al piso de abajo. Salí al porche, la noche estaba estupenda, un cuarto de luna esplendente parecía hacer ver que el cielo bordado de estrellas estuviese sonriendo. Noté que dentro al granero una luz se movía, ¿ladrones? ¿y donde está ese perro de mierda que no los ahuyenta? Pensé. Sigilosamente me encaminé hacia allí, una ligera brisa acarició mi piel.
    
    Me acerqué a la puerta que estaba ligeramente abierta y escuché algunos rumores provenientes del interior, miré sospechosamente dentro del deposito e inmediatamente casi grite de sorpresa por lo que vi. A la tenue luz de una linterna eléctrica, mi madre completamente desnuda, esta apoyada en un fardo de heno con Kaiser que la estaba montando con toda fogosidad. Con la poca luz, todavía lograba ver el rostro de mi madre deformado por la lujuria y el placer, nunca pensé en ver en los ojos de mi madre tanto goce y lascivia pura.
    
    Estaba consternada, un nudo me apretaba la garganta, quería huir de allí, borrar la grotesca escena que estaba presenciando. Cayeron algunas lágrimas de mis ojos, pero seguí mirando, al parecer era ya rato que estaban apareándose, los jadeos de Kaiser me decían que estaba eyaculando dentro de ella. ...
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