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Tarde en el spa
Fecha: 03/09/2026, Categorías: Voyerismo Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos
Tenía yo por entonces unos cuantos años menos, una novia hermosamente regordeta y supremamente cariñosa, y un ticket de experiencias (creo que así de llamaba) del spa local que me habían regalado unos amigos para que fuese con la moza allí a hacer un tratamiento de bienestar o algo así. A pesar de no saber ni por aproximación qué ostias era eso, y de sospechar que el regalo era una indirecta con doble mensaje (a saber y a saber cuál: punto uno, a ver si tienes un detalle con la chica alguna vez y la llevas a algún sitio que no sea el bar de la esquina o el descampado detrás del instituto, y punto dos, a ver si vas a un sitio de estos con agua y te lavas un poco más a menudo que falta te hace) me dije a mí mismo aquello del caballo regalado y fijé una cita para el sábado por la mañana. Al llegar al sitio aquel una mujer de unos 30 años parapetada tras una afilada sonrisa y pertrechada con un uniforme corporativo que se le pegaba tentadoramente a la generosa pechuga y al redondeado trasero nos acompañó a una amplia sala con una piscina en el centro, unas duchas en una esquina, unas tumbonas a un lado y varias puertas que darían, supongo, a diversas mazmorras donde con la excusa de la belleza y el bienestar te harían cualquier barrabasada deshonrosa (depilarte el ojete, untarte de mejunjes apestosos, vaya usted a saber). La susodicha mujer nos iba explicando todo el sistema, pero la que se iba enterando de todo era mi novia porque yo estaba diquelando por el rabillo del ...
... ojo a una madurona jamona en bikini que se metía en la piscina bajando las escaleras de espaldas y dejándome ver su abundante culazo y adivinar sin dificultad la geografía de su almeja, y a una choni morcillona echada en una de las tumbonas y ataviada con un bañador hortera pero escueto que le telegrafiaba el chichi con claridad meridiana. También había un par de maromos pululando por allí, uno joven y musculoso, y otro no tan joven y con barriga, pero con un bulto más que sospechoso y de tamaño más que imponente haciendo acto de aparición a través de la tela de un bañador minúsculo. Pero bueno, yo entonces no me fijaba en esas cosas, al menos en público. Y si lo hacía, procuraba disimular lo más posible. El caso es que tras enseñarnos un poco aquello, nos mandó a cambiarnos a los vestuarios, que daban por un lado a un pasillo deprimente y con olor a peluquería, y por el otro a la piscina. Cuando salí y me topé con mi amada novia, no pude dejar de admirar sus ojazos de reina mora, sus pezones que se marcaban con toda nitidez a través del bañador, las vertiginosas caderas de las que salían dos piernotas robustas y tersas, y el inmenso trasero que tensaba la tela elástica hasta coquetear peligrosamente con la ruptura del tejido y el nudismo involuntario. -Pero qué buena estás… Qué bonito es el amor cuando se es joven y medio bobo y comentarios tan desprovistos de poesía iluminan los ojos de la mujer amada y la llevan a premiarte con un besazo que aprovechas para ...