1. Tarde en el spa


    Fecha: 03/09/2026, Categorías: Voyerismo Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    ... sobarle el culo.
    
    Metidos en harina, mi oronda princesa me llevó por diversos anillos del infierno donde pasé por diferentes fases de refinadas torturas: una especie de pasillo donde caminabas sobre piedras insidiosas que se te clavaban en las plantas de los pies, unas duchas que alternaban agua helada y caliente haciendo que se te cortase hasta la respiración, una sala donde cogías un hielo picado parecido al de las pescaderías y te lo frotabas por el cuerpo hasta que se te ponía la piel color gamba al ajillo, un baño turco donde te cocías al vapor en compañía de viejos medio en pelotas que miraban sin disimulo las tetas empapadas en sudor de mi churri, y una sauna cuya combinación de calor insoportable y olor a madera verde quemada te dejaba seco hasta el epigastrio (que yo tampoco sé lo que es, pero si se te secaba hasta eso, os podéis hacer una idea).
    
    Salí de esta última sala deseando una muerte rápida, y literalmente echando humo, y de inmediato me metí en la piscina. En parte por las ganas de refrescarme, en parte porque parecía entenderse que era la última etapa de aquel via crucis, y en parte por la fuerza de atracción que ejercía sobre mí la imagen de las tetazas de la paisana madura que había visto antes, desparramadas flotando sobre el agua, más fuera que dentro del bikini rojo.
    
    Me metí en el agua y comprobé que chorros de incógnito y corrientes marinas a escala salían de aquí y allá y pululaban por la piscina, cosquilleándole a uno en los lugares más ...
    ... insospechados. Mientras esperaba a que mi moza se cocinase por completo, fui haciendo una investigación del ángulo y efecto de los chorros aquellos. Unos te masajeaban agradablemente las pelotas, otros te hacían bailar las nalgas, otros te ponían a temblar los gemelos, y uno en concreto te hacía unas cosquillas en el ciruelo que lo despertaban de inmediato de su ancestral descanso. Pensé que con razón el gordo de antes estaba tan empalmado, pero en seguida deseché ese pensamiento, me repetí que lo que me gustaba eran las mujeres, y para reforzarme en mi tesis me puse a mirar con disimulo a la madura del bikini.
    
    Estaría cerca de los 60 años y era objetivamente gorda, pero tenía un morbazo importante, y no solo por las tetazas flotantes o el culazo o el bikini que dejaba los encantos volar libres hacia las vistas (¿y las manos?) ajenas, sino sobre todo por una boca de labios carnosos que parecía hecha para saborear el pecado y por una forma de moverse y de mirar como de gata salvaje. Me devolvió la mirada, nadó un par de metros hacia mi dirección dejándome ver sus melones agitarse en el agua, y se colocó de espaldas a la pared, junto a un chorro que yo había probado antes y que era bastante estimulante, cerró los ojos, y se relamió brevemente.
    
    Estaba yo admirando el espectáculo y agradeciendo la cobertura que le daba el agua a mi erección cuando entró mi novia al agua y se puso a mi lado.
    
    -Puagh, me he salido porque había un gordo asqueroso ahí mirándome las tetas todo ...
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