1. Tarde en el spa


    Fecha: 03/09/2026, Categorías: Voyerismo Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    ... adelante y sorprendí, en efecto, a la deportista entrando en el agua y mirándole la espalda mojada a mi novia con ojos hambrientos.
    
    “Te vas a joder, que es mía”.
    
    Besé a mi novia con pasión, la abracé con fuerza, y me restregué contra ella con más ahínco. Con mis dedos le aparté la tela del bañador de la entrepierna y le palpé la raja: hasta en el agua podía sentir perfectamente la humedad pringosa de su coño hirviente. Ahogó un gemido y enterró su cara en mi hombro.
    
    -¿Qué haces?
    
    -¿Quieren espectáculo estas viejas? Pues lo van a tener…
    
    Le agarré el culazo a mi chorba y empecé a subir y bajar su cuerpo, rozándolo con el mío, frotando a cada bajada la punta de mi polla durísima con su chocho cada vez más dilatado y más anhelante. Ella se aferraba a mí con desesperación y trataba de ahogar sus jadeos. La deportista estaba casi en línea recta frente a nosotros, sus ojos cruzándose con los míos por momentos, y se mordía el labio inferior con furia. Por el movimiento de la musculatura de sus escápulas deduje que se estaba masturbando sin ambages, con saña, frenéticamente, mientras miraba cómo nos dábamos el lote. A la derecha, la paisana nos miraba de reojo y resoplaba pesadamente. Debía haberse corrido cinco o seis veces ya, la hija de puta, y su cara de vicio me hizo desear por un momento tener un coño en el que poder experimentar los efectos de los chorros y corrientes de agua en la dirección e intensidad precisas.
    
    No podía más. Deseaba estar dentro de mi ...
    ... amada, y deseaba poner aún más cachondas a aquellas dos cerdas. Empecé a presionar más fuerte y le metí algo más de media polla a mi moza. Ella no pudo reprimir un breve chillido y se quedó tiesa, lívida, agarrada a mí con fuerza.
    
    -No...no, que...que nos están mirando…
    
    Empujé un poco más, solo un poco. Su vagina hinchada y caliente me daba la bienvenida, y yo quería entrar a fondo, pero me contuve un momento. No quería ser demasiado rudo tampoco. Y quería saborear el momento.
    
    -No...por favor...que me da mucho palo…
    
    Me quedé quieto, sosteniéndola en volandas dentro del agua con algo más de suavidad. Tanto su raja como mi verga palpitaban nerviosamente. Las otras dos perras seguían mirándonos, cada vez con menos disimulo, y dejaban escapar suspiros lúbricos y vagamente lastimeros...yo no podía más soportar más la calentura pero tampoco quería forzarla, así que procuré calmarme un poco. Tenía que pensar algo. Entonces la mirada de la deportista se cruzó con la mía, sacándome de mis meditaciones. Me dio la impresión de que señalaba con su barbilla un punto a mi espalda. Miré de reojo y vi una puerta acristalada. Miré de nuevo a la tipa, y me di cuenta de que me guiñaba brevemente un ojo.
    
    Eso era.
    
    -Vamos.
    
    Tomé a mi novia de la mano y la ayudé a salir de la piscina mientras ella se recolocaba a marchas forzadas el bañador para no enseñar sus tesoros ocultos, pero no lo bastante rápido para impedir que las dos masturbadoras la mirasen con intención durante unos ...
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