1. Tarde en el spa


    Fecha: 03/09/2026, Categorías: Voyerismo Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    ... empalmao…
    
    -¿Le meto una ostia?
    
    -No, déjalo...¿y tú qué mirabas?
    
    Siguió la dirección de mis ojos y sonrió con sorna.
    
    -¿Ahora te gustan maduritas? ¿La próxima vez prefieres quedar con mi madre?
    
    Lo cierto es que su madre, aunque era una hija de la gran puta más venenosa que una mamba negra, tenía un culazo prieto y un aire de mala de película de los 80 que me hacían imaginar una buena serie de gozosas cerdadas. No me hubiese importado lo más mínimo atarla a una cama y meterle el cipote por todos los orificios un par de veces o tres...pero lógicamente no podía confesarle a mi amada aquellas proyecciones mentales, así que rechacé su insinuación con un gesto y le expliqué el tema de los chorros subacuáticos aquellos.
    
    Hizo su propia gira por unos y otros, poniendo diversos gestos (sorpresa, estupor, desagrado, relax, gustirrinín…) antes de venir a mi lado, con esa luz en sus ojos que yo conocía bien.
    
    -Está muy bien esto...pero el de esa debe ser la caña…
    
    La paisana no se movía de aquel chorro, los ojos cerrados, mordiéndose los labios nerviosamente, la cara congestionada, la respiración agitada…
    
    -Se está corriendo la muy cerda…
    
    Y tenía toda la pinta de ser verdad. La sola idea me la puso tan dura que se me escurrió la polla fuera del bañador. Mi novia lo notó y me la agarró suavemente.
    
    -¿Te pone cachondo?
    
    -Eh...pues yo…
    
    Se me echó encima aprovechando la libertad de movimientos que le daba el agua y empezó a restregarse contra mí. Su raja me ...
    ... rozaba el rabo a través de la tela poniéndome a mil por hora.
    
    -Bésame…
    
    Empezamos a darnos el lote, balanceándonos abrazados dentro del agua. Podía sentir cada pliegue de su cuerpo a través de la liviana tela del bañador y me estaban entrando unos deseos difícilmente contenibles de metérsela allí mismo en el agua, aprovechando que solo estábamos en la piscina nosotros y la paisana…
    
    De pronto se abrió una puerta y salió otra mujer, también madura, unos cuarenta y muchos, pero de tipo distinto al de la paisana del chorro: esta tenía un cuerpo de deportista, musculoso y firme, realzado en sus virtudes por un bañador deportivo que le daba a su figura un aire más curvilíneo y se ceñía a sus pechos no muy grandes pero sí muy tiesos y a sus nalgas escuetas pero bien cinceladas y aparentemente muy duras. Naturalmente, el bañador de marras le dibujaba el perfil de los labios vaginales con admirable nivel de detalle, y se me fueron los ojos a aquella raja. Mi novia se dio cuenta y miró instintivamente.
    
    -Ah, sí, esa...debe ser bollera porque antes en el vestuario se me estaba comiendo con la mirada…
    
    La imagen de aquella tipa sujetando fuertemente a mi novia contra la pared, restregándose contra ella lascivamente, y comiéndole los pezones con pasión, cruzó mi mente como un fogonazo. Para no excitarme más aún miré hacia un lado, pero allí estaba la otra paisana gimiendo de gusto sin cortarse un pelo, toqueteándose los pezonazos con insuficiente disimulo…
    
    Volví a mirar hacia ...
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