1. Tarde en el spa


    Fecha: 03/09/2026, Categorías: Voyerismo Autor: Enelmedio, Fuente: TodoRelatos

    ... segundos. Yo llevaba la picha tan tiesa que tratar de guardarla hubiese sido inútil, así que me concentré en ganar la puerta lo antes posible.
    
    Entramos y nos encontramos en una especie de almacén, iluminado por un fluorescente titilante y lleno de cajas de diversos tamaños.
    
    -Aquí no nos ve nadie.
    
    La empujé contra la pared y la besé. Metí mi mano en su entrepierna y noté que estaba cada vez más pringosa y más caliente. Ella suspiraba y se aferraba a mí. Sus ojos brillaban con lujuria.
    
    -¿Estás seguro?
    
    -Sí…
    
    La besé de nuevo y le llevé la mano a mi polla enhiesta.
    
    -Además no puedo aguantar más las ganas de hacerte el amor.
    
    La sentí derretirse en mis brazos. Era el momento.
    
    La giré hasta dejarla de espaldas a mí y la coloqué inclinada hacia adelante, con su culazo imponente apuntando hacia mí. Me puse en cuclillas, le aparté el bañador y le metí la lengua por el coño con decisión, sintiendo los rizos que de su chocho acariciarme la cara. Ella temblaba como una hoja y un gemido largo y quedo se le escapó de los labios. Mientras le comía el coño miré de reojo a la puerta y vi una silueta apretándose contra el cristal, llenándolo de vaho con su calor. Creí reconocer a la atleta cuarentona, y eso me puso más cachondo aún. Supuse que estaría dándole al dedo mientras miraba, lo que me excitaba sobremanera pero tensaba la situación al máximo: había que darse prisa, o la pillarían in fraganti y a nosotros con ella.
    
    Me puse de pie, agarré con fuerzas las ...
    ... poderosas caderas de mi hembra y deslicé un par de veces mi glande hinchado y enrojecido por sus labios mayores y su clítoris erecto. Suspiró y se le erizó la piel de las nalgas.
    
    -Fóllame...por favor...metémela…
    
    Su voz era suave y siseante como la caricia de una serpiente. Sin esfuerzo metí toda mi polla, que no es precisamente pequeña, en su chumino empapado e hinchado, y empecé a bombear con fuerza. Estábamos empapados y se había formado bajo nuestros cuerpos un charco con el que tenía que tener cuidado para no resbalar, pero conseguí mantener el ritmo. Sus gemidos mal ahogados resonaban en aquel cuarto, y de refilón vi a la sombra de nuestra espía particular contorsionarse con esos espasmos que solo un orgasmo violento hasta lo volcánico puede producir. Creí oír llegar también unos jadeos entrecortados, pero pronto un gemido ronco de mi moza, acompañado de unos espasmos tales que tuve que sujetarla para que no se cayese reclamaron mi atención. Menudo corridón se había pegado mi amada. Los músculos de su vagina se contrajeron con fuerza, ordeñándome la polla y sacándome una cantidad de leche con la que llené su conejo hasta que rebosó, tratando de aguantarme las ganas de gritar a voz en cuello de placer y de alivio.
    
    Normalmente después de un corridón así caigo rendido y me pongo mimoso con la persona que me acompaña, pero en esta ocasión no había tiempo. Nos compusimos a toda prisa mientras tratábamos de recuperar el resuello y salimos pitando hacia los vestuarios, como ...
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