-
Dory visita al Tito Quino
Fecha: 10/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ambis, Fuente: TodoRelatos
... compartido, esporádico y sin demasiado compromiso. Aquello despejaba un asunto clave: el alojamiento. Todo indicaba que la casa estaría libre durante mi estancia. Que podría quedarme allí sin que nadie más lo supiera. La idea me tenía en vilo. Fantaseaba constantemente con pasar casi una semana entera a solas con el semental de Quino, explorando cada rincón de su experiencia... y exigiendo todo lo que pudiera ofrecer. Todo, por supuesto, por el bien del arte. Por el éxito literario, claro. Le dije que quería escribir un relato sobre cómo había seducido a Laura, y para entrar en personaje, le pedí una foto suya. Me la envió sin problema. Tenía unos cuarenta años, piel morena, cuerpo curvy y una mirada intensa. No era difícil encontrar más: con su nombre y apellido, bastó una búsqueda rápida para ver que tenía bastantes fotos en redes. Un par en bikini fueron oro puro. Tenía unas tetas enormes, de esas que hacen que el sujetador luche por sobrevivir, y no parecía acomplejada para nada. Incluso subía fotos donde se le marcaban las caderas sin pudor. En una, abrazaba a Quino en la piscina, y esa fue mi favorita. Empecé a imaginar escenas completas a partir de ella. —Tío, tu novia está buenísima. Con ese cuerpazo debes estar todo el día en faena. Venga, cuéntame: ¿cuántas veces esta semana? Necesito gasolina para escribir... y para otras cosas también. Lo decía medio en broma, medio en serio, pero lo cierto es que me moría por los detalles. —Igualita que tu ...
... padre, chismosa perdida. Si sigues así, te veo recogiendo premios —dijo entre risas—. Esta semana, nada aún. Es miércoles. Viene el viernes, se quedará el finde. —Tú llegabas el domingo, ¿no? Así me enteré de que el domingo iba a coincidir con Laura en casa de Quino. Pero, lejos de incomodarme, la idea me encendió. Me moría de curiosidad por conocerla… y por estar allí los tres. La versión oficial que Quino daría era sencilla: que ese domingo no tenía sitio en casa de mi amiga, pero que ya el lunes sí me iría. —No me creo que esta semana no hayas mojado, tito —seguí pinchando, sin piedad. —Bueno… con Laura no —respondió con tono medio culpable. —¡Joder, tito, eres la caña! Suéltalo, cuéntamelo. —Sabes que no me gusta hablar mucho de eso. Bueno… el lunes estuve con una amiga de los juzgados. Somos amigos, y sabemos de qué va la cosa. Quedamos cada tanto. —¿"Quedáis"? ¿Así, tan fino lo dices? ¡Tienes unos huevos enormes! —Dory, por favor… ya te contaré mejor, ¿vale? —¿Y Laura? ¿Está al tanto de tus... “quedadas”? —Mira, lo de Laura aún está medio en el aire. Ella me conoce, sabe cómo soy y cuáles son mis necesidades. Nunca pregunta mucho. Lo nuestro es algo abierto, pero no del todo… No sé si me entiendes. La conclusión era clara: Laura sabía perfectamente que nadie domaba al tito Quino. Su historial hablaba por sí solo. Aunque, por lo que intuía, ese no era el verdadero núcleo de su relación. El domingo llegó por fin. Me subí al tren con una mezcla de nervios y ...