1. La Maestra rural se come al hijo de la casa


    Fecha: 14/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Miss Tomi, Fuente: TodoRelatos

    ... no terminamos, muchacho—murmuré, deslizándome por su cuerpo como una sombra, sintiendo el temblor de sus músculos bajo mis labios.
    
    Él intentó incorporarse, pero mi mirada lo clavó al colchón.
    
    —Quédate ahí—ordené, arrastrando la punta de mi lengua desde su ombligo hasta la base de su verga, aún dura, que aún palpitaba, sensible y húmeda de ambos.—Y no cierres los ojos. Quiero que veas.
    
    Mis manos fueron directo a su deliciosa y gruesa verga, con una envolví su base con firmeza, el pulgar dibujando círculos en su cabeza mientras que la derecha acariciaba alrededor de sus testículos, masajeando con precisión calculada—ni demasiado suave, ni demasiado cruel.
    
    Mi boca, hizo el resto.primero sólo el roce de mis labios en la punta, saboreando su esencia mezclada con la mía, mis jugos y su leche!!!...luego tomándolo completo, dejando que mi garganta se abriera para él mientras mis uñas se clavaban levemente en sus muslos internos.
    
    —¡T-Tomi!—gruño, arqueándose, sus manos enterrándose en mi cabello.—Voy a... no puedo...
    
    Retrocedí, dejándolo al borde, mi aliento caliente en su piel mojada.
    
    —Tú aguantas lo que yo diga—susurré, antes de volver a tomarlo, esta vez con movimientos rápidos y superficiales, la punta de mi lengua jugando, lo hacía gemir como un animal herido.
    
    Sus ...
    ... caderas comenzaron a sacudirse, perdido en la sensación, ya sin control.
    
    —Mírame—exigí, y cuando sus ojos oscuros—llenos de lágrimas de placer—se encontraron con los míos, succioné con fuerza, al mismo tiempo que mi mano izquierda se tensaba en un movimiento ascendente.
    
    Su climax lo golpeó como un rayo—un grito ahogado, su cuerpo convulsionando bajo mis labios, sus dedos tirando de mi pelo sin pudor. Yo lo bebí todo, cada espasmo, cada gemido, cada susurro de mi nombre como si fuera una oración.
    
    Cuando finalmente lo solté, él quedó esparcido como un peleador noqueado, el pecho subiendo y bajando con violencia, los brazos caídos a los costados.
    
    —Dios...—Me mataste...
    
    Me recosté a su lado, limpiando mis labios con el dorso de la mano, satisfecha.
    
    —Sólo la primera lección—dije, trazando círculos en su pecho sudoroso.—Mañana repasamos.
    
    Afuera, la tormenta había cesado. Adentro, sólo quedaban nuestros jadeos y el tictac del reloj sobre la mesa de noche, marcando las horas hasta el próximo encuentro.
    
    Gracias por llegar hasta aquí, y por seguir mi historia, recibe un beso y un abrazo de una mujer normal, tu maestra rural.
    
    Si te gusta mi historia, ya sabes que me gustaría leer tus comentarios, ya sea en este espacio o en el medio que ya conoces:miss.tomi85@proton.me 
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