1. La felicidad de una madre


    Fecha: 27/09/2026, Categorías: Incesto Masturbación Sexo con Maduras Autor: Veronicca, Fuente: SexoSinTabues30

    ... causándome una emoción especial que me hizo muy feliz, pero no me di cuenta de que eso a él le había causado una turbación especial que le hizo avergonzarse, quizás por no saber exactamente por qué había sucedido eso, ya que a él le había venido por sorpresa también y ese intenso placer que debió de sentir en su primera eyaculación, le hizo ver que en ese mismo momento fue como si hubiera pasado de niño a hombre sin ser muy consciente de ello todavía.
    
    Como mujer, se me hace difícil entender cómo se siente un niño en esa primera vez que eyacula y empieza a sentirse hombre, pero supongo que será algo parecido a lo que nos pasa a nosotras en nuestro paso a la edad adulta con nuestra primera menstruación, quizás de forma menos placentera, pero que abre el camino a esos futuros placeres que nuestros cuerpo recibira en esas primeras masturbaciones o relaciones sexuales, con orgasmo incluido, lo que nos hace conscientes de ser mujeres no sólo ante nosotras, sino ante los demás también.
    
    Lo malo es que a partir de aquél momento, él empezó a distanciarse de mí, y ya me decía que prefería bañarse él sólo, supongo que para tener esos momentos de intimidad en los que practicaría sus primeras masturbaciones, algo que creo que sería necesario también para un desarrollo personal y sexual sano.
    
    Quizás también influyeron mis dudas, por las que no supe seguir a su lado en esos momentos tan importantes para él, para que tuviera la suficiente confianza de compartirlos conmigo, pero el ...
    ... caso es que me pasé sin volver a verle desnudo prácticamente durante dos años, en los que yo tampoco quería incomodarle, pero la verdad es que yo me sentía un poco frustrada por haber perdido esos momentos íntimos con él, que tanto disfrutábamos los dos.
    
    Todo este proceso durante ese periodo de tiempo pasa sin palabras, porque en esa comunicación casi telepática entre madre e hijo, no son necesarias, pero es en estos momentos cuando precisamente empiezan a serlo y no somos capaces de hacerlo, por vergüenza, pudor, sentimientos de culpa o los que cada uno pueda llegar a sentir, pero la verdad es que se hace muy difícil como bien sabrán las que hayan pasado por una situación parecida, o los hombres que recuerden cuando eran niños como fueron esos momentos para ellos, que según algunos con los que he hablado, se mezcla la confusión, el morbo, la vergüenza y un deseo que no son capaces de canalizar una vez que se rompe ese lazo íntimo con la madre, que luego van arrastrando durante los siguientes años hasta la edad adulta, incluso.
    
    Mientras tanto, en ese tiempo yo veía como la nena seguía disfrutando con su padre, en su “media inocencia”, ya que todavía no había llegado a esa edad crítica en la que todo cambia, los juegos se convierten en deseo, las caricias te hacen recibir corrientes eléctricas dentro de ti y cada gesto se convierte en algo sexual que enciende las miradas, un proceso en el que yo a veces participaba también, disfrutando con ellos, aunque tampoco podía dejar ...
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