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Viaje con mis cuñadas (II)
Fecha: 28/09/2026, Categorías: Incesto Autor: VickySG, Fuente: TodoRelatos
... apoyando la cabeza en mi hombro. Fue el primer gesto sutil y casi tierno que le veía desde nuestro reencuentro. Tras volver a vestirnos, salimos del lavabo esperando que nadie se hubiera percatado. Regresamos a nuestros asientos y Cintia seguía dormida. Catrina sacó de su bolsa una pequeña manta y cubrió a su hermana, ya que el aire acondicionado estaba muy fuerte. Ambos nos sentamos y continuamos el viaje callados. Pensé que ese polvo quizás había sido el peaje que debía pagar para que me dejara tranquilo, pero ese silencio no iba a durar eternamente. - Tienes suerte de que esta siga dormida. - ¿Por qué? - Porque tampoco va a parar hasta hacerlo contigo. - Ella no es tan directa como tú. - Se nota que no la conoces. - Lo que ha pasado no saldrá de aquí, ¿verdad? - Yo nunca haría daño a ninguna de mis hermanas. Poco tardé en darme cuenta de que no se podía confiar en Catrina. El detalle que había tenido con su hermana y la esperanza de que me dejara tranquilo se esfumaron cuando recuperó la manta y nos cubrió a nosotros con muy malas intenciones. Delante del resto de pasajeros, sus manos se deslizaron hacia zona prohibida. No hizo ningún movimiento concreto, simplemente posó su mano sobre mi paquete y la dejó ahí. Intentó que yo hiciera lo mismo bajo su vestido, pero era incapaz de hacer nada que pudiera llamar la atención. Su insistencia en manosearme hizo que me acostumbrara e incluso a desear que siguiera, pero, en el mejor momento, el tren ...
... se paró de golpe. Al principio nadie le dio importancia, pero al cabo de unos minutos algunos pasajeros ya empezaban a mostrarse nerviosos. Nadie nos daba explicaciones de por qué estábamos parados en la vía, aparentemente en mitad de ninguna parte. Como suele ocurrir en estas situaciones, enseguida comenzaron a surgir rumores cuyo único objetivo era espantar a la gente. Me sorprendió que una persona tan segura como mi cuñada se comenzara a inquietar, aunque no era para menos. Al cabo de muchos minutos, puede que incluso una hora, a través de las ventanas vimos que había humo alrededor del tren. Como era lógico, comenzó a cundir el pánico, en esa ocasión, de forma totalmente justificada. Aunque las puertas estaban cerradas, la gente intentaba huir. Nos dijeron por megafonía que era una avería sin importancia y que estaban tratando de solucionarla, pero el pasaje estaba en pánico. Por si fuera poco, Catrina no dejaba de zarandear a su hermana, que no había manera de que despertara. En ese mismo momento, Cleo la llamó por teléfono y me lo pasó a mí para que contestara. - Cleo, soy Bart, tu cuñado. - ¿Estáis los tres bien? - Sí, parece que el tren se ha averiado, pero enseguida lo reparan. - Lo dudo mucho. - ¿Por qué? - Porque a los que estábamos aquí esperando nos han dicho que va para largo. - ¿En serio? - Sí, nos han cambiado los billetes para mañana por la mañana. - A nosotros no nos han dicho nada de eso. - Pues yo me estoy volviendo al ...