1. Viaje con mis cuñadas (II)


    Fecha: 28/09/2026, Categorías: Incesto Autor: VickySG, Fuente: TodoRelatos

    ... traicionarse entre ellas sin ningún tipo de escrúpulo.
    
    De vuelta a la pensión, me tranquilizó el no escuchar nada al pasar por delante de la habitación de mis cuñadas. Pensé en que ojalá las dos se hubieran tomado una pastilla y no se despertaran a tiempo para coger de nuevo el tren, eso me lo facilitaría todo. Pero al entrar en la mía, descubrí que no había sido así. Totalmente desnuda, Cintia me esperaba sobre mi cama.
    
    - ¿Cómo has conseguido entrar?
    
    - ¿Eso es lo primero que se te ocurre preguntarme?
    
    - No quiero problemas, Cintia.
    
    - Me alegro, porque yo he venido a ofrecerte soluciones.
    
    - ¿Desnuda?
    
    - ¿No te gusta mi cuerpo?
    
    - Sí... o sea no... es decir... ¿qué más da eso?
    
    - Quiero que veas las partes que me acariciaba pensando en ti.
    
    - Todavía eras muy pequeña cuando me fui.
    
    - Pero espiaba a mis hermanas, sabía lo que hacían.
    
    - Vale, pues ya he visto esas partes. Puedes vestirte.
    
    - También quiero que las toques.
    
    - No voy a engañar otra vez a Celina.
    
    - ¿Otra vez?
    
    - No... no quería decir eso.
    
    - Parece que has sido malo, Bart.
    
    - Eres tú que me estás liando.
    
    - Tócame un poquito las tetas y no le contaré nada a mi hermana.
    
    - Es que no hay nada que contar.
    
    - Mis pezones están duros por ti, ¿no los quieres lamer?
    
    - No me hagas esto, por favor.
    
    - Luego me lo agradecerás.
    
    Cintia se puso en pie y vino a por mí. Por mucho que tratara de resistirme, mi excitación era tan obvia como visible. Un bulto enorme se me ...
    ... marcaba en el pantalón y mi cuñada no estaba dispuesta a dejarlo pasar. Se aprovechó de mi debilidad y del error que cometí al insinuar sin querer que ya había engañado a Celina.
    
    Muy pegada a mí, con tus grandes tetas contra mi pecho y su mirada clavada en la mía para intimidarme, Cintia bajó la cremallera. Me liberó la polla y comenzó a acariciarla con la punta de dos de sus dedos. En ese momento yo ya no podía echarme atrás, solo me quedaba estarme quieto, para no añadir más carga a mi conciencia, pero el cuerpo me pedía agarrarle el culo con fuerza.
    
    Le agarré las nalgas a dos manos mientras ella seguía bombeando sutilmente y regalándome miradas lascivas que me encendían aún más. Cintia me quitó la camiseta y aproveché ese momento para manosearle sus perfectas tetas. Ella besó mis pectorales e inició un descenso que terminaría al quedar arrodillada justo delante de mi entrepierna.
    
    Toda mi contención desapareció de golpe. La sujeté por la coleta e hice que se metiera mi tranca en la boca. Puede que Cintia me hubiera deseado desde que nos conocimos, pero era obvio que eso no le había impedido hacer mamadas a otros. Su destreza era asombrosa y yo no podía más que jadear e intentar aguantar lo máximo posible para disfrutar del placer que me daba esa lengua juguetona.
    
    Mi cuñada parecía un pozo sin fondo de recursos y habilidades para hacer gozar. Cuando pensaba que nada podía superar a sus succiones o al gusto que daba tener sus gruesos labios rodeando mi verga, Cintia ...